Antes de visitar Salta "La Linda", Rubén Gavaldá y Castro, profesor de Ceremonial, Protocolo y Organización de Eventos y rector del Centro de Altos Estudios en Ceremonial de Buenos Aires, conversó por teléfono con El Tribuno sobre varios aspectos del arte del ceremonial y protocolo en la actualidad.
Señaló la importancia de retomar las formas de la tradición que se basan en el respeto y la cortesía y, además, dijo que confía en que el 10 de diciembre el nuevo presidente respetará el protocolo durante su asunción.

De cara a una nueva asunción presidencial, ¿cumplir con el protocolo y ceremonial es importante para las instituciones?
Transgredir el protocolo establecido no le hace bien a las instituciones ni a la tradición de un país. La tradición es el hilo conductor del ceremonial y el protocolo mismo. Es atentar contra la tradición, si bien hay una democratización. También es cierto que cada presidente le da su impronta personal, por eso hay gran expectativa con el 10 de diciembre, aunque los dos candidatos tienen rasgos de personas más apegadas al protocolo y ceremonial del Estado. Se trata de la imagen del país y cualquier cosa que salga bien o mal es un mensaje negativo o positivo para el propio Estado. Me parece que esas cosas no se deben olvidar. Hay que volver a retomar la tradición. Por otra parte, tengo la ilusión de que el nuevo jefe de Estado solo luzca prendas que hace su pueblo. Un presidente no debe hablar una lengua que no es de la de su pueblo ni vestir o calzar elementos que no hagan las manos de su pueblo.
¿Las relaciones públicas y de protocolo se vieron afectadas por la incorporación de las redes sociales?
Lo que hacen las redes sociales es viralizar, potenciar lo bueno y lo malo. Aquí hay un concepto que tiene que ver con una nueva forma de abordar la imagen personal desde este ángulo de la tecnología, que se llama reputación on line. Uno es arte y parte de lo que da a conocer a través de las redes sociales. Según las últimas encuestas, la gente navega más del 50 por ciento a través de las comunidades virtuales y no tanto a través de los antiguos buscadores que ya han quedado como un elemento del pasado, por lo tanto, es muy importante para aquel que trabaja en esta y cualquier otra profesión tener una reputación on line depurada. No se puede subir y compartir cualquier cosa.

¿De qué manera las redes sociales ayudan a las marcas personales y de qué manera las ponen en jaque?
En tanto y en cuanto la reputación on line no esté cuidada, además, el mundo requiere de una permanente actualización, ese es un rasgo indispensable. Los portales como Facebook y Twitter hacen inmediata vinculación con lo público, por eso hay que tener mucho cuidado con la reputación on line porque hasta lo podemos notar en la búsqueda de personal. Mucha gente dice una cosa y hace otra y está autoboicotiándose. Hay un tercer milenio que se ha marcado por la tecnología, nadie puede escapar a ello.

¿Cómo debería ser el perfil de una persona que trabaja en ceremonial y protocolo?

Convivir en su misma persona en lo que dice y lo que hace. Aquellos que quieren al ceremonial como un capital y lo transmiten a través de la enseñanza deben cuidarse porque son formadores y, por lo tanto, deben tener este aspecto más contemplado que otros que solo hacen ceremonial unas horas al día.
La Argentina sufre de grandes referentes y el referente del ceremonialista debe ser una persona idónea, correcta, asertiva en su modo de ser, de actuar, de interactuar, de hablar, de comunicar y no debe ser esquizofrénico en su profesión. Lo que viven en su vida privada lo deben vincular en su vida pública, sobre todo los maestros del arte del ceremonial.
No es que yo soy ceremonialista cuatro u ocho horas a la semana, debo vivir este estilo de vida sino es imposible.

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