Un bombardeo ruso contra un hospital en la ciudad de Idlib, en el noroeste de Siria, causó ayer la muerte de 60 civiles y dejó 200 heridos, según el comunicado del Ministerio de Exteriores turco.
El bombardeo al hospital público de Idlib, la mezquita de Abrar y otros objetivos civiles, efectuado por aviones de la Federación Rusa, causó la muerte a 20 niños y cinco mujeres, entre los civiles.
El Gobierno sirio expresó "una enérgica condena" de este ataque y acusa a Rusia de "pisotear arbitrariamente" los principios de la negociación para encontrar una solución política en Siria que, en teoría, defiende.
Pide, asimismo, que la comunidad internacional intervenga "sin tardanza" contra este tipo de actos "indefendibles" del Gobierno ruso.
Idlib es una ciudad siria, ubicada a unos 25 kilómetros de la frontera turca y está bajo control de varios grupos islamistas, entre ellos Al Nusra, la filial de Al Qaeda en la región.
Las víctimas quedaron atrapadas bajo los escombros el edificio bombardeado.
La aviación rusa, que apoya al Ejército de Damasco, lanzó el ataque sobre el centro de Idlib, que salpicó al parque Al Yalá y los barrios de Al Mutanabbi, Al Baitará y Al Kastina.
Además de las víctimas, el bombardeo causó graves daños materiales en la zona, según el Observatorio.
Por su parte, Turquía denunció el bombardeo ruso contra el hospital y la muerte de los 60 civiles producidos durante el ataque.
De acuerdo con un informe presentado por Médicos Sin Fronteras a principios de este año, los cohetes de todos los actores de la guerra en Siria (desde el Daesh hasta el Gobierno sirio) atacaron alrededor de 40 centros hospitalarios en territorio sirio.
"Los atacan con bombas de barril, que es por lo general un arma utilizada por el gobierno de Bashar Al Assad", informaron.

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