El Kremlin aseguró hoy que el Estado Islámico (EI) recuperó el control de la ciudad siria de Palmira en los últimos días gracias a la falta de colaboración de los Estados Unidos en el combate contra el grupo yihadista, que con coches bomba y suicidas tomó la antigua ciudad.
El portavoz del presidente ruso Vladimir Putin, Dmitry Peskov, consideró "lamentable que (en el teatro sirio de operaciones) hasta hoy no haya coordinación de actividades y verdadera cooperación con otros países, ante todo Estados Unidos, que no quiere cooperar", lo que permitiría evitar "con más efectividad" ese tipo de ataques "terroristas".
Peskov agregó además, durante una conferencia de prensa, que "es bastante obvio que diversos motivos están haciendo salir de Irak grupos bastante importantes de terroristas, que logran así formar grandes unidades en territorio sirio y lanzar acciones ofensivas".
Estados Unidos y el gobierno iraquí, junto a otras fuerzas, están librando una batalla para arrancarle Mosul al Estado Islámico desde hace dos meses. El gobierno sirio los acusó de tender un cerco imperfecto en torno al bastión yihadista, por lo cual algunos de los milicianos podían salir en dirección a Siria.
Peskov se refirió además al "egoísmo táctico" de quienes no "promueven una colaboración mayor" con Siria y Rusia contra los yihadistas, y ante la pregunta de un periodista aseguró que esta caída no afecta la imagen de Rusia sino la de "toda la Humanidad civilizada".
El Estado Islámico había sido expulsado de Palmira en marzo de este año por una ofensiva conjunta aérea y terrestre de Rusia y Siria, pero este fin de semana los milicianos expulsaron a las tropas sirias de la ciudad.
Siria y Rusia vienen concentrando su atención sobre Alepo, donde están a punto de eliminar los últimos focos de resistencia de los rebeldes que pretenden derrocar por las armas al gobierno de Bashar Al Assad.
Por su parte, el general Igor Konashenkov, vocero del Ministerio de Defensa ruso, fue el que reconoció hoy oficialmente la pérdida de Palmira y sostuvo que los combatientes del EI -unos 5.000- emplearon coches bomba y suicidas para romper las defensas de la antigua ciudad, de donde fue expulsado el Ejército sirio.
"Los combatientes emplearon activamente coches cargados de explosivos con suicidas, vehículos blindados y artillería reactiva", destacó y agregó a la prensa: "Las tropas sirias, tras haber evacuado a la población de Palmira, abandonaron la ciudad y tomaron posiciones en sus cercanías".
Se trata de la primera vez que Rusia reconoce oficialmente la pérdida de Palmira a manos de los yihadistas del Estado Islámico, después de que el Ejército sirio, apoyado por la aviación rusa, lograra liberar la ciudad hace ocho meses.
Konashenkov dijo que "unos 5.000 combatientes participaron en el ataque a Palmira" y que la ofensiva se lanzó desde tres direcciones, "norte, este y sur".
Y advirtió: "Quiero señalar que esa concentración de combatientes alrededor de Palmira no estaba allí hasta el pasado 8 de diciembre".
Para el funcionario del Kremlin, las fuerzas leales a Damasco "están tomando todas las medidas para liberar la ciudad lo antes posible", y destacó que este ataque a Palmira demuestra que "los terroristas no deben tener la menor oportunidad, ni se debe aflojar la presión sobre ellos", tanto en Siria como en Irak, simultáneamente.

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