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Ruta nacional 68: temor por el hundimiento de un tramo de la ruta, por donde pasa un canal
Ceden cada vez más las placas sobre el canal ubicado en Hipólito Yrigoyen (tramo urbano de la ruta 68) y pasaje San Lorenzo. El bloque de hormigón que cubre un canal que atraviesa perpendicularmente el tramo urbano de la ruta nacional 68, a la altura del pueblo de La Merced "está a punto de colapsar", según los vecinos. Sobre él circulan a diario miles de vehículos, muchos de ellos de gran porte, lo que provoca día tras día un hundimiento aún mayor del pavimento en la intersección de la avenida Hipólito Yrigoyen (ruta 68) y el pasaje San Lorenzo.
Además, lo pronunciado del badén genera contantes situaciones en extremo peligrosas en un lugar netamente comercial, frecuentado por muchos peatones. "La situación se acentúa los fines de semana, cuando circula gente que no conoce el badén. Son enormes los saltos que dan los vehículos. Hubo casos en que perdieron el control y se subieron a la vereda. En una ocasión a un camión se le cayó la carga de postes. Es un peligro y Vialidad no colocó señalización. No se trata de un badén cualquiera, es de una profundidad importante con la que se dan los vehículos", contó Lilian Fleckenstein, comerciante del lugar.
Hace pocos años, la Dirección Nacional de Vialidad le adjudicó a la empresa Green SA la realización de obras de recuperación y repavimentación del tramo de la ruta 68, entre Río Ancho-Talapampa. En aquella oportunidad, sobre el canal de desagüe mercedeño que se extiende en sentido oeste-este, se colocaron placas de pavimento rígido. Las autoridades del lugar recordaron que el sector debía permanecer cerrado al tránsito durante un periodo prudencial. Sin embargo, "lejos de cumplirse con los consejos de los expertos y de la empresa que hizo la obra, inmediatamente se permitió la circulación por el lugar caravanas de camiones de gran porte que transportaban maquinaria pesada y materiales destinadas a un proyecto minero. La situación provocó el hundimiento de las placas que se extendían a lo largo del canal, que a esta altura parecieran estar, en su punto a punto, por quebrarse", recordaron.
El Tribuno recorrió parte del tramo del canal que atraviesa subterráneamente la ruta. Si bien el abovedado es macizo, se notan sectores del canal en los que los materiales parecen haber cedido.
En la superficie, las placas presentan grandes rajaduras.
El temor de los vecinos apunta a que con la llegada del período de lluvias, la situación empeore. "A esto hay que sumar que el salto que dan los vehículos pesados provocan fuertes vibraciones en los inmuebles de la cuadra. Cuando pasa un colectivo o un camión se mueve todo y va afectando las estructuras de las casas", concluyó Lilian Fleckenstein.

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Sección Editorial

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