Cinco meses después de haber iniciado su gestión, el intendente de la ciudad de Salta, Gustavo Sáenz, se reunió en la Casa de Gobierno con el gobernador Juan Manuel Urtubey.
De esa reunión, de la que participaron el jefe de Gabinete, Carlos Parodi, el presidente de Diputados, Manuel Godoy, y varios ministros y funcionarios municipales, surgieron varias conclusiones, menos espectaculares de lo que sugiere el parte oficial, pero que dejan la sensación de que los funcionarios se dieron un baño de realismo.
En primer lugar, Parodi se convirtió en "interlocutor", tal como lo señaló Sáenz, quien ahora sabe que no le pedirán adhesión alguna. "Quedó en claro que Urtubey e Isa representan a dos espacios políticos diferentes, entre los que debe imperar el respeto", dijo el concejal Matías Cánepa tras la audiencia.
Parodi, por su parte, reconoció -con matices- el reclamo de fondos que viene formulando Sáenz y que lo dejó enredado en una polémica con Godoy y con otros urtubeicistas de menor calibre. El jefe de los ministros admitió que, efectivamente, el exintendente Miguel Isa recibía fondos discrecionales. Puntualizó que no eran 12 millones sino menos, y aseguró que la suspensión de las remesas se debió a la caída de los recursos disponibles por la Provincia. "No es porque Urtubey y Sáenz pertenecen a distintos proyectos políticos", aseveró, desautorizando así al exfuncionario isista Gustavo Serralta.
Sáenz se fue del Grand Bourg con un acuerdo para el financiamiento directo por un monto de 20 millones de pesos, que librará la Provincia para inversión en la planta asfáltica.
Ese acuerdo deja implícito el reconocimiento de parte del Gobierno provincial de que el financiamiento municipal es inviable en las condiciones actuales. De ese modo, Sáenz -y en esto coinciden el resto de los intendentes- piensa que quedó una puerta abierta para que el diálogo reemplace al hostigamiento, para que las necesidades de los municipios sean asistidas con recursos provinciales a través de negociaciones puntuales y para que se ponga en marcha la reforma de la ley de coparticipación municipal, hoy considerada obsoleta.
Quedó en la agenda la tarea de avanzar hacia un sistema en el que la discrecionalidad sea progresivamente reemplazada por la distribución regulada y automática de fondos.

El escenario para los próximos meses

El ministro Parodi expuso un panorama de escasez de recursos y, en ese marco, tiene previsto tomar la deuda de $800 millones del fondo fiduciario federal ya aprobada por la Legislatura; la semana que viene se presentará el proyecto para tomar deuda en el exterior por 300 millones de dólares y, además, se hará uso de la opción ofrecida por el Gobierno nacional para acceder a un préstamo equivalente al 6% de los fondos recaudados en concepto de Impuesto a las Ganancias, cuyo reintegro gradual se acordó este año. La semana que viene, Urtubey anunciará el plan provincial de obras públicas para los sesenta municipios. Sáenz recibirá $25 millones de la Nación.
La Provincia no mandará los doce millones que recibía Isa, pero habrá financiamiento para mejoras en los barrios Gauchito Gil, Floresta y Bicentenario, obras de iluminación y la construcción de la cuarta etapa del vertedero San Javier, y se acordó negociar con Aguas del Norte, una institución a la cual Sáenz planteó numerosos reclamos por deudas y por deterioro de las calles.

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