Días de intenso calor y humedad hacen que las piernas y el resto del cuerpo se sientan agotados. Algunas personas incluso llegan a sentir que mover las piernas es como caminar con pesas en los tobillos. Para esa sensación tan molesta, El Tribuno ofrece una propuesta: tomar un baño con sales. Ya sean perfumadas, mezcladas con aceites o en su estado natural, las sales y los minerales que contienen ayudan a mejorar la circulación, alivianan las piernas y limpian la piel de toxinas.
Existen varios tipos de sales, útiles para los baños de relajación, que son clasificadas según su origen. Las sales de roca están presentes en la tierra y se encuentran en depósitos subterráneos, como vetas de sal impactadas. Por ejemplo la sal del Himalaya y la sal andina. La del Himalaya es una sal cristalina que conserva su estructura primitiva natural al ser extraída de los yacimientos, posee cualidades muy diferentes a la sal refinada.
La formación orogénica del Himalaya se produjo bajo la mayor presión conocida sobre depósitos de sal, formándose yacimientos con una cantidad inusual de sal cristalizada con una estructura cristalina de color rojo anaranjado, siendo una de las sales más ricas y especiales en cuanto a energía se refiere.
La sal andina, al igual que el agua del mar contiene oligoelementos (magnesio, sodio, potasio, zinc), que no se encuentran en el agua dulce, pero los elementos contenidos en la sal marina no han recibido la suficiente presión y, por tanto, aprovechamiento es mucho menor que el de la sal andina, que sí ha estado expuesta a enormes presiones durante millones de años.
La sal marina se obtiene de forma natural por la evaporación provocada por el sol y el viento. A diferencia de la sal de roca, contiene solo un 34% de cloruro sódico y es más rica en oligoelementos.
Los beneficios
Los beneficios de un baño con sales tienen muchos que ver con el ambiente que se crea para esto. Por un lado, el agua caliente impulsa el cuerpo y la mente a un estado más relajado y receptivo, a la vez que dilata los poros de la piel, mejorando la desintoxicación del organismo. Así mismo, esta apertura de los poros facilita la absorción de las propiedades medicinales que aportan las sales minerales y hierbas que podamos aplicar al baño, a todo lo cual se añadirán los beneficiosos efectos de los distintos aromas que podemos implementar a través de la aplicación de aceites esenciales.
De esta forma, este excepcional conjunto de beneficios que se obtiene con el simple hecho de reposar en una bañera debidamente preparada permite que los músculos se relajen y recuperen de cualquier contracción o lesión, se mejora la circulación sanguínea, estimula las articulaciones, y resulta excelente para calmar un cuerpo dolorido. Todo ello sin contar el notorio descanso que estos baños proporcionan a la mente.
Un baño con sales minerales también constituye un excelente tratamiento de belleza, ideal para conservar una piel fresca y suave, ya que este tipo de inmersiones funcionan como exfoliantes naturales de cualquier aspereza, resultando muy efectivas para tratar el acné, irritaciones y callosidades en la piel.
Cómo prepararlas
Los ingredientes que necesitará serán: 2 tazas de sal de mar, 2 cucharaditas de bicarbonato de sodio o glicerina, y unas 10 gotas del aceite esencial que más le guste, como puede ser el de sándalo, lavanda, pachulí o vainilla. También puedes encontrar algunas recetas que incluyen colorantes, pero esto solo es para mejorar su presencia, y en nada cambia sus propiedades medicinales.
Mezcla todos los ingredientes en un frasco que puedas tapar, y deja reposar el mayor tiempo posible para que las sales se impregnen con el aroma del aceite esencial.

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