"Tenemos que dejar de ser el granero del mundo para convertirnos en el supermercado del mundo". Esa definición del presidente Macri fue el marco conceptual del anuncio de la reducción y eliminación de retenciones a las exportaciones agrícolas.
Al mismo tiempo, el presidente de la Bolsa de Cereales, Ricardo Valderrama, definió "imprescindible" la estimulación del comercio internacional. "La existencia de barreras es un freno a la posibilidad de estar a la altura de las circunstancias", afirmó en un pronunciamiento que destacó "la oportunidad para brindar un nuevo esquema normativo que potencie el desarrollo agrícola argentino y el de toda su cadena de valor asociada".
Cambió el gobierno, pero sobre todo cambió la política agroganadera; ni el campo es un granero ni los productores, "terratenientes".
Terminó un conflicto absurdo y los productores salteños deberán demostrar que, con las manos libres y un gobierno aliado, son capaces de superar la mirada de corto alcance; es decir, si son capaces de asumir las responsabilidades y los sacrificios que supone construir industria agroalimentaria.
La eliminación de las retenciones a las exportaciones de las economías regionales beneficiará en Salta a la actividad tabacalera y vitivinícola.
El campo salteño fue declarado en estado crítico por el gobierno provincial; tiene poco y nada para exportar en lo inmediato. La realidad es que la producción de vinos y tabaco tiene un límite previsible; la transformación profunda que hace falta para transformar a la provincia en potencia agroalimentaria para entrar a ese "supermercado del mundo" del que habla Macri exige eliminar todas las trabas absurdas que mantiene el gobierno provincial para impedir la inversión rural y volver a crecer en la producción e industrialización de soja, maíz, carnes, legumbres, cítricos y otros rubros para los cuales hay disponibles cuatro millones de hectáreas hoy pintadas de amarillo.
El problema profundo de Salta no es la coparticipación sino la voluntad de avanzar en un desarrollo sustentable de nuevas áreas y nuevos procesos. No tiene sentido seguir privilegiando a los actuales productores de tabaco y desalentar un crecimiento económico que puede generar empleo genuino y construir un futuro diferente.
"No es el campo o la industria, el campo o el país; es el campo y la industria, el campo y el país. Sin el campo, el país no sale adelante", definió el presidente. Y fue muy preciso: "Vamos a poner en marcha el mayor plan de infraestructura sin corrupción; las obras van a valer lo que valen y se van a terminar en tiempo y forma".
En el almuerzo en la Quinta de Olivos Macri había delineado un rumbo que ayer ratificó. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio comenzará a recibir esta semana de a uno a los gobernadores.
En Olivos, el cordobés Juan Schiaretti propuso agilizar el corredor bioceánico que permita una salida al Pacífico, en consonancia con la idea de Macri de sumar a la Argentina a la Alianza del Pacífico. Quizá esta iniciativa deberían haberla planteado los gobernadores del Noa y el Nea, y muy especialmente Juan Manuel Urtubey y Gerardo Morales, por cuyas provincias pasará ese corredor.
Más allá de fotos amables y gestos de acercamiento, la verdadera sintonía pasará por la capacidad de generar un plan compartido de desarrollo e inversión de gran alcance. En este punto, el mapa de Salta debe cambiar de color: eliminar el amarillo y extender el verde. Mientras no se rediscuta el conflicto entre los intereses ambientales, económicos y sociales, Salta quedará fuera del nuevo escenario.

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