El baterista Oscar Giunta será el encargado de clausurar hoy una nueva edición del Festival de Jazz en Salta, que contó con la presencia músicos locales y figuras de la talla de Escalandrum, Rodrigo Domínguez y Richard Natch, entre otros.

El terceto liderado por Giunta en batería, composición, dirección musical, producción artística y ejecutiva integral, se completa con Arturo Puertas en contrabajo y Hernán Jacinto en piano. Referente del jazz desde hace más de 20 años, el percusionista ha compartido conciertos junto a Wayne Shorter Quartet, Herbie Hancock, Dave Holland, Dave Liebman, Danilo Pérez, John Patitucci, Eddie Daniels, Philip Catherine, Lalo Schiffrin, Billy Cobham, Paquito De Rivera y muchos otros.

Por estos días pisa el suelo salteño y se abre a dialogar con El Tribuno sobre el género que lo apasiona.

¿Cómo definirías el sonido del proyecto que traés a Salta?
Hay algo camaleónico en la propuesta de mi trío. Posee a esta altura una personalidad única y una entidad artística y sonora particular, que es una voz propia, formada por tres voces que se entretejen. Es un trío de jazz con una formación instrumental arquetípica del género, pero al mismo tiempo es un trío de jazz que no solo toca jazz. Prefiero pensar que mi trío es un "ser" que muta de formas de acuerdo a las emociones que nos atraviesan. En la música del terceto confluyen un sinfín de influencias artísticas y musicales. Este es mi sonido actual, el de mi trío.

¿Cuál es el motor para dedicarte a la música instrumental?
Llevo sobre los escenarios casi 35 años, de los 40 de edad que tengo. Esta música es mi vida y es el tipo de música que ha tenido lugar siempre en mis proyectos personales. Creo profundamente en la convicción que uno tiene a la hora de hacer las cosas, y no tanto en las cosas en sí. Todo en lo que vos crees profunda y genuinamente se hace realidad. No creo que para generar comunión con el público haya que tocar ciertas cosas o cantar otras. Encuentro comunión con el público cuando el grado de sensibilidad y profundidad artística es verdadero y no una postura.
Las posturas pueden ser tomadas con vehemencia, y en general y estadísticamente siempre son sumamente polarizadas: están los que tocan pa' la hinchada y están los que se autoproclaman como intelectuales o eruditos de la música y ese pensamiento germinal es lo que justamente termina alejando muchas veces el alma de las personas de la música.

¿Cómo sucede el hecho creativo en tu grupo?
La mayor parte de la música que toco con mi trío se sustenta en la química existente entre mis compañeros de grupo y yo. Entiendo que lo mejor que tiene este arte es la impronta del momento y he logrado que con mi trío este concepto sea llevado a su máxima expresión. Esto, para mí, es prioritario dentro de un grupo de jazz: la química verdadera y la verdadera electricidad espiritual. Creo que es lo que delimita y demarca que lo que hago con mi grupo sea un arte vivo y no una mera recreación tímbrica por imitación. Después, en segundo término, están las composiciones que tocamos, que son sumamente variadas y eclécticas, pero siempre sustentadas por lo que ocurre en la ceremonia del encuentro entre el gran público y nosotros. La música surge desde un gusto personal por lo que elijo tocar, y lo mismo ocurre con la música que he compuesto para este trío.

¿Cuál es tu opinión del jazz actual, en Argentina y el mundo?
Existen grandísimas cantidades de grupos y solistas (quizá, más que nunca antes en la historia) y existen centros de estudios del género y muchísimas cosas positivas. El desafío con el que nos encontramos hoy muchos artistas de este género, es el de retransformar este género en un arte que provenga de un lugar que no tenga tanto que ver con la psiquis y sí con las tripas. Cuando uno ha recorrido un largo camino estudiando, practicando y desarrollando una vida en torno a la música, es entonces el momento que uno pueda vivenciar cada concierto de una manera mucho más plena. Creo que mucho de esto ya está ocurriendo. Pensar mucho y razonar todo aleja a tu alma del verdadero amor. Y la música es amor en estado puro. Sin especulaciones. Mientras no se entienda eso como ser humano, difícilmente lo lograrán ver como un valor en la música y en las artes.

¿Cómo vivís esta convocatoria a un festival en Salta, donde lo popular es el folclore?
La Argentina es un terreno fértil en lo musical y artístico desde siempre y Salta, gracias a Dios, no es la excepción. Hoy los músicos de todos los géneros estamos atentos a lo que ocurre en otras ramas de la música y nos interconectamos de manera constante en proyectos variados, tocando juntos, o también como oyentes. Quiero creer que aquellas viejas y estériles luchas del pasado acerca de los géneros musicales son ya historia en todas partes del mundo. Por eso es muy valioso que Salta se abra a un género como el jazz a partir de este festival, sin dejar de tener presentes sus raíces. Quiero hacer mención especial a Martin Misa (gran baterista y artista de Salta) y a Agustina Gallo, de Cultura de Salta, por este gran gusto que nos daremos todos hoy, cerrando con mi trío el Salta Jazz 2015 en el escenario montado al aire libre sobre la calle Balcarce.

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