"Me dijeron que en el Reino del Revés nadie baila con los pies, que un ladrón es vigilante y otro es juez, y que dos y dos son tres". Así cantó, con sabiduría, María Elena Walsh.
La Real Academia Española define paradoja como "el hecho o expresión aparentemente contrarios a la lógica". Al mismo tiempo, existen diversos tipos o clases de paradojas: paradojas verídicas, antinomias, condicionales, matemáticas, lógicas, geométricas, económicas, etc. Algunas inclusive tienen nombre propio, como por ejemplo la paradoja "Parry". Durante los primeros 20 años del siglo XIX, el navegante británico William Edward Parry realizó numerosas exploraciones por el Ártico con el fin de dibujar el mapa de aquél desierto blanco. Un día, en su trineo tirado por perros, inició un viaje hacia el norte sobre un suelo helado. La jornada fue tranquila, apenas se detuvo a descansar y, cuando cayó la noche, quedó atrapado en un misterio que le mantuvo en vilo durante muchas horas: al realizar las mediciones pertinentes constató que se hallaba mucho más al sur de donde había comenzado su viaje. Parry constató que a lo largo de todo aquel día había caminado en dirección norte... sobre un inmenso témpano de hielo impulsado hacia el sur por las corrientes marinas.
La paradoja permite demostrar las limitaciones de la comprensión humana; y saber identificarla nos ayuda a entender nuestra realidad tan compleja y siempre cambiante, llegando incluso a promover importantes avances en la ciencia, la filosofía y las matemáticas.
Creo oportuno entonces, invitar a todos los ciudadanos salteños a que reflexionemos respecto a la paradoja de nuestra vida política cotidiana, aquella con la que convivimos y no entendemos; que soportamos pero la sufrimos, y que toleramos aunque nos quejemos. Espero que con su reflexión dejemos de postergar de una buena vez y avancemos hacia una provincia realmente más justa.
Nuestras paradojas locales también tienen nombre propio: narcopolicías, desnutrición infantil, inseguridad, injusticia, obra pública, empréstitos multimillonarios, entre otros, siendo la lista tan larga como estos nueve años de gobierno.
Quizás la paradoja mas imperceptible para el ciudadano de a pie sea la Auditoría, pero ya les aseguro es la más fatal y que peores perjuicios ocasiona a nuestro pueblo.
Nuestra Constitución provincial establece un modelo de control de la hacienda pública conformado por la Sindicatura (auditoría interna) y por la Auditoría General (control externo).
Éste último, debiera ser un órgano con independencia funcional, administrativa y financiera, pues le corresponde controlar y auditar la gestión económica, financiera, patrimonial y operativa, cuidando de que se cumpla y respete con las leyes y los principios de economía, eficiencia y eficacia.
Es público y notorio que tal órgano nunca funcionó realmente. Es obvio y evidente que nunca cumplió con sus objetivos constitucionales por la pleitesía obsecuente que se le rinde al gobierno de turno.
Para lograr tal cometido, previamente fue necesario poner a cargo de dicho organismo, personas que fuesen ciegamente funcionales y obedientes al Ejecutivo, hecho que no sorprendió a nadie, ya que eran (y lo son) personas que de una manera u otra, compartieron vínculos políticos. Hoy nuevamente nos encontramos a horas de presenciar una nueva designación de una destacada personalidad y referente político del oficialismo. Si bien es cierto que las postulaciones corresponden tanto al oficialismo como a la oposición (por lo menos dos), tales personas no deben ser la encarnación misma de tales fuerzas políticas. Deben ser y contar, con antecedentes públicos de imparcialidad. Cuando hablamos de órganos de control externo, sabemos que significa que no tiene que haber ninguna relación ni ninguna subordinación de ninguna naturaleza con el administrador o con el poder que va a ser objeto del control que es vigilado. Existen también otros requisitos los cuales en la presente postulación no se encuentran cumplidos. En efecto, la Ley 7103 y nuestra Constitución en su art. 169 inc. III, en sus dos últimos párrafos, prevé los requisitos exigidos para ser miembro de la Auditoría General de la Provincia; los cuáles deben encontrarse cumplidos desde el momento de su proposición:
1.) Título universitario en Abogacía, Ciencias Económicas u otros graduados con especialización en administración financiera, control y auditoría. Aquellas personas propuestas para ser miembros de la Auditoría General, deben no sólo poseer título en Ciencias Económicas, sino que además se debe contar con la especialización indicada.
2.) Art. 37 (Ley 7103): "Para ser Auditor General, se requiere diez (10) años de ejercicio profesional".
La actual postulación entonces es ilegal, ya que no se reúnen los requisitos requeridos por la Constitución y la ley especial. No solamente eso, sino que además los miembros de la Cámara de Diputados y Senadores que conforman las respectivas comisiones encargadas de tal promoción, podrían estar cometiendo un delito penal, ya que el artículo 253 del Código Penal establece: "Será reprimido con multa de pesos setecientos cincuenta a pesos doce mil quinientos e inhabilitación especial de seis meses a dos años, el funcionario público que propusiere o nombrare para cargo público, a persona en quien no concurrieren los requisitos legales. En la misma pena incurrirá el que aceptare un cargo para el cual no tenga los requisitos legales".
¡Que paradoja entonces que quienes tienen que controlar el respeto a la ley, sean los primeros que la infrinjan! Para concluir, en tiempo y forma he realizado la oposición respectiva y la correspondiente denuncia penal a fin de que sea el Dr. Vaca, fiscal a cargo, que haga las investigaciones necesarias. La oposición y la denuncia las realicé por mi obligación como representante del pueblo (al menos de un sector del pueblo). El presente artículo lo escribo motivado con la esperanza de encontrar en otros comprovincianos la misma necesidad y convicción en que el cumplimiento a la ley sea el único camino hacia un mejor país. Igual que nuestro amigo Parry, seguiré caminando hacia el norte con nuestra Constitución como brújula, a pesar de que pareciera que el sistema se empaca en empujar en sentido contrario, porque estoy seguro de que no camino sólo, miles de salteños queremos hoy una Salta mejor.

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