Cuando ellas se juntan a tejer no saben del inmenso poder de sus agujas, no analizan el tejido social que recompone la hebra que enroscan en sus dedos. Esas manos construyen futuro. Esas mantas finales son una semilla infalible que florecerá en la vida de los olvidados, de las madres que paren sin el ajuar básico necesario y de los niños que dejan el vientre tibio sin la promesa del abrigo.
Son cincuenta tejedoras fijas y unas cuarenta más que van y vienen, las que disponen sus manos para entibiar las vidas nuevas con mantas en todo el territorio provincial. Las coordina una bohemia de la solidaridad, una cultora de la filantropía, Mirta Sara Gurevech, en el grupo que ya todos conocen: Salta teje y abriga.
En lo que va del año, con la mayor parte de un invierno temprano y frío, 2.806 mantas hechas por estas manos voluntarias, se entregaron en las salas maternas de los hospitales del interior y en algunos parajes de la Puna salteña donde el frío alcanza los 20 grados bajo cero. "Nos preocupa especialmente que las mantas lleguen en invierno a donde más frío hace. En las zonas más altas de la provincia las temperaturas son muy bajas y los chicos nacen y necesitan antes que nada, abrigo. Sabemos que una manta no soluciona las necesidades, que no termina con la pobreza, pero estamos convencidas que es una semilla de amor que se siembra en el corazón de los más necesitados. Cada manta está destinada a un bebé y a su madre que sentirán un alivio al tenerla y eso nos moviliza lo suficiente", expresó Mirta Gurevech.
A fines de agosto terminó con éxito una campaña que hizo Salta Teje para juntar pañales para el hospital de Pichanal, destinados a los bebés y niños internados, logrando juntar 918 unidades. Las últimas entregas de mantas se hicieron en el hospital San Roque de Embarcacion y en la Misión Chaqueña de esa localidad del departamento San Martín. También en el hospital de San Carlos, en el hospital de Metán, y el de Guachipas, a dónde llegaron gracias al chofer de la ambulancia, Julio Sosa que pasó a retirarlas de la ciudad de Salta.
"Lo que más nos cuesta es llevar las mantas a sus destinatarios porque no manejamos dinero ni transporte. Los hospitales son intermediarios voluntarios para llevar las mantas cuando las ambulancias vienen a la ciudad, o cuando alguien se ofrece, pero nos gustaría contar con almas solidarias que puedan llevar las mantas a Santa Victoria Oeste, al Quebrachal, a Urundel, Aguaray y a tantos otros lugares donde no llegamos", dijo.
En una década de tejido voluntario, no hay lugar del mapa provincial que haya quedado sin la bendición de las mantas. Pero todo es a pulmón y siempre las nuevas colaboraciones son bienvenidas. "Por ejemplo Orán demanda por año unas 3.200 mantas y la verdad que no podemos cubrir esa demanda porque necesitamos más manos que aumenten la producción", comentó Mirta y acotó: "Una manta parece casi nada pero puede cambiar el ánimo de una mamá que no la tenía para recibir a su hijo y al bebé lo entibia y lo ayuda a empezar a vivir". El grupo Salta teje y abriga necesita lanas, polar, manos tejedoras y ayuda para transportar las mantas al interior. Los interesados pueden comunicarse con Mirta Gurevech a los teléfonos 0387 436-3298 - 154520120 o al email: mirtagurevech@gmail .com

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