Los incas establecieron el más extenso imperio de la época prehispá­nica. Su legado, a pesar del paso del tiempo, sigue intacto en muchas re­giones, asombrando a las nuevas generaciones que, poco a poco, descubren el rico entramado científico y cultural de esta civilización.
Javier Amaru Ruiz nació en Boli­via. Es ingeniero, investigador de la Southwestern University de Arizona y de la San José State University of California (EEUU). En su tesis doc­toral sostiene que nuestros antepasados indígenas ya conocían la ciencia de la ingeniería genética, y que la plasmaron en la estructura matemática de la yupana (modelo ADN de doble hélice) y luego en el quipus (modelo del ARN). “Su aplicación está demostrada con la creación de la papa, el maíz y -lo más importante- la planta de la coca, que es una de­ mostración de la aplicación de inge­niería genética ancestral”, explicó el académico en diálogo con El Tribu­no. Amaru Ruiz presentará su tesis “La lógica ancestral de la ingeniería genética” hoy, a modo de primicia, en una conferencia que tendrá lugar a las 20, en el Museo de Arqueología de Alta Montaña (Mitre 77). Este mismo trabajo será expuesto en el Instituto Discovery de EEUU, en ju­nio de este año. “Asumo que los in­cas conocían la ingeniería genética porque el sistema matemático y ce­lular de la yupana demuestra ser el primer software bioinformático de la humanidad. Mi tesis, titulada ‘La lógica de la ingeniería genética’, lo comprueba abundantemente, debi­do a que con ese modelo logro pre­decir los 64 aminoácidos que redundan en 20 y -aún más- sintetizar nuevos aminoácidos. Sin embargo, lo más importante es que mediante mi tesis explico una de las incógnitas de la biología moderna: el verdadero origen del código genético. También explico un problema no resuelto de la selección natural: de dónde proviene la información genética y cómo el primitivo ARN la logra decodificar”, indicó Amaru Ruiz. La yu­pana era un sistema matemático celular que utilizaban los incas para resolver complejos cálculos astronó­micos, estadísticos, etc. Fascinados por su exactitud, científicos moder­nos lo utilizan hoy para resolver problemas matemáticos complejos.
Según el investigador boliviano graduado en EEUU, la yupana es la única prueba contundente de que los incas tenían un conocimiento científico avanzado. “Lamentablemente, los ignorantes e inquisidores repre­sentantes de la iglesia, que considera ban herejía todo lo que no compren dían, terminaron aniquilando a nuestros antepasados científicos”, concluyó Amaru Ruiz.
Organizan la Fundación Ecos de la Patria Grande y la Academia de Quechua Qollasuyo Salta.
 

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