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Carta de Lectores

Carta de Lectores

Los dichos de un masón

Nicolás Orlando Breglia el gran maestre de la Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones, al intentar explicar las razones de los desencuentros entre la Masonería y la Iglesia Católica, manifiesta entre otras falacias: “Éramos anticlericales, no por estar en contra de la Iglesia sino en contra de la utilización de la fe para ocupar cargos públicos o de la justificación de la fe en la relación de mando y obediencia”. Cualquiera que conoce el andar de estos “arquitectos”, sabe que -precisamente lo que critican- es lo que ellos a la perfección hacen: encumbrarse y encumbrar en cargos y posiciones de poder, solo a hermanos miembros de la organización; así la masonería, llega a manejar los hilos de casi todas las instituciones de las repúblicas (no por casualidad 16 presidentes de la Argentina fueron masones). Maurice Caillet en su libro “Yo fui Masón”, revela los secretos y las prácticas de la masonería: “Oficialmente exhiben una tolerancia hacia todas las religiones, pero en realidad persiguen la destrucción del Papado y la abolición de los principios de la moral judeocristiana”. En todas esas batallas actuales se les ve en la posición antitética a la católica. Predican el hedonismo, es decir, la satisfacción de todos los deseos y todos los placeres. Por esto están en el origen de leyes sobre la anticoncepción, el aborto, el divorcio, el matrimonio homosexual, la eutanasia, la despenalización de las drogas llamadas “blandas”. Serge Abad-Gallardo, otro miembro de la masonería, en su libro “Por qué dejé de ser masón” dice que en la masonería no se habla francamente; además de las críticas a la Iglesia y al Papa descubrió que en el ritual de inicio del año masónico “se le daba gloria a Lucifer”... Una de las palabras secretas y sagradas de los maestros masones, es “Tubalcam”, que se traduce como “descendiente directo de Caín”; él mató a su hermano por celos inspirado por el demonio. Y éste es el modelo para los maestros masones”.
 Consultado Breglia sobre los casos de abusos sexuales en la Iglesia (ciertamente abominables), los atribuye al celibato, “instrumento arcaico que fue impuesto por decreto por una necesidad comercial y económica”; otra mentira: Jesús fue célibe y exhorta a permanecer así a quienes lo sigan a tiempo. También lo fueron Juan el Bautista, Pablo y los primeros padres.

Víctor Eduardo Samán  San Luis - Salta 

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Enero de 2017

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