La investigación de vida extraterrestre
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Los estromatolitos revisten un particular interés para estudios relacionados con la vida en la Tierra y también fuera de ella, ya que se intuye que en otros planetas ésta evolucionaría a partir del mismo tipo de estructuras.
En este punto Farías hizo notar que “en Marte se ha propuesto la presencia de estromatolitos fósiles” dentro de una nueva rama científica denominada Astrobiología (estudio de la vida extraterrestre).
A pesar de que hace 3.500 millones de años cubrieron la Tierra, son contados los reservorios de estromatolitos vivientes con que se cuenta hoy, en distanciados lugares del mundo, para avanzar con los estudios que buscan ampliar respuestas sobre el origen de la vida y la evolución de las especies.
Conservación
En este escenario, la altitud hace que los ecosistemas que atesoran las lagunas de Socompa -a 12 kilómetros del paso internacional con Chile- y Tolar Grande -en los entornos del extenso salar de Arizaro- sean únicas en el mundo.
Esto tiene una relevancia especial porque en estos lugares la altísima exposición a radiaciones ultravioletas es lo más parecido que existe a los ambientes de la tierra arcaica.
Si bien el proyecto dirigido por Farías apunta a estudiar estos ambientes desde la óptica de la microbiología ambiental, se descuenta que la zona concitará fuerte interés en otras ramas de la investigación. Se espera que esta relevancia científica sea, a la vez, una base para la conservación y el desarrollo turístico sustentable en ese imponente reino de salares y nevados que en los últimos años conmovió al mundo con más de un suceso sin precedentes.
En marzo de 1999 el asombro llegó con los “Niños del Llullaillaco”, como se conoce a los tres pequeños incas que fueron ofrendados en la cumbre más alta de la provincia hace cinco siglos y que fueron descubiertos en fabuloso estado de preservación.
El año pasado la zona volvió a ser noticia, cuando desde la Comunidad Europea se anunció al cerro Macón como uno de los tres sitios preseleccionados en el mundo para el emplazamiento del ELT, el telescopio gigante con el cual se avanzará desde 2017 en la investigación de los agujeros negros supermasivos y el origen del universo.





















