Cambiar a contenido. | Saltar a navegación

Viernes 12 de Marzo de 2010

El país no puede depender de hombres providenciales

2.4
No rating set
Acciones de Documento
Lunes 08 de Febrero de 2010 Editorial
 
 

El episodio coronario que sufrió ayer el ex presidente Néstor Kirchner es un incidente serio y, al parecer, quedó superado gracias a una operación exitosa. Los profesionales especializados en este tipo de afecciones coinciden en que, si todo es como se informó, Kirchner estará recuperado en un período breve. Probablemente esta misma semana pueda presentarse en público.


Por tratarse de la figura política con mayor poder en el país, la evolución de su salud se convierte de hecho en una cuestión de Estado. Ayer la noticia de la operación ocupó los titulares de los principales diarios del mundo, que lo definieron como “el hombre fuerte de la Argentina”.


Por ese motivo, el incidente coronario de la víspera puso al desnudo la enorme fragilidad del equilibrio político del país. Aunque la tendencia al presidencialismo fuerte es tradicional en la Argentina, con la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia esa centralización de las decisiones en su figura se acentuó de manera dramática. Ese estilo de gobernar sin hacer una sola reunión de gabinete, ignorar al Congreso, soslayar a la Justicia y prescindir de la opinión de los opositores constituye una concepción regresiva del poder, más parecida a las monarquías o los cacicazgos que a la democracia. 


La modalidad se profundizó aún más cuando asumió la presidencia su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, cuya dependencia extrema a las decisiones de su marido quedó en evidencia desde el primer momento, cuando se vio obligada a designar como ministros a quienes habían acompañado la presidencia de este último.


El experimento iniciado en diciembre de 2007 no ha dado buenos resultados. Las decisiones de Gobierno anunciadas por la Presidenta fueron, sistemáticamente, imaginadas, diseñadas y anticipadas desde las bambalinas por su cónyuge y antecesor. De él siguieron dependiendo los vínculos con el aparato partidario, financiero y sindical que conforma la estructura del poder de Cristina Fernández.


No se trata de un “doble comando”, sino de un sistema de mando estrictamente vertical y disciplinado.


Ese sistema produjo, entre otras cosas, enfrentamientos irracionales, como el que protagonizó el Gobierno con los productores rurales; también fue la fragua de medidas arbitrarias, como las que se tomaron sistemáticamente mientras los kirchneristas, sus aliados y sus opositores cooptados fueron mayoría en el Congreso.


El debilitamiento del poder del Gobierno es un dato que se verifica en numerosos hechos, pero que alcanzó dramatismo con la crisis en torno del Banco Central. Hoy, los problemas financieros, económicos y, muy especialmente, los que afligen al aparato productivo muestran un desgaste del modelo político, cuyo desenlace puede resultar muy grave para el país. Tal como están dadas las circunstancias, los 22 meses de presidencia que le esperan a Cristina de Kirchner exigen cautela, diálogo y racionalidad, que son las características menos frecuentes en el kirchnerismo.
Más allá de la evolución de la salud del ex presidente, la posibilidad de una transición sin sobresaltos es una necesidad imperiosa para el país en su conjunto. Este episodio, entonces, obliga a revisar las prácticas políticas y deja en claro que el destino de una Nación no puede depender de figuras supuestamente providenciales.


El Tribuno Salta on Facebook

Lectores v2

Opinion v2

Editorial v2



 

www.eltribuno.com.ar - Copyright (c) 1996 - 2010. Todos los derechos reservados.

Av. Ex Combatientes de Malvinas 3890, Salta Capital - Salta (A4412BYA) - Argentina. teléfono: (+54 0387) 4246200 - redaccion@eltribuno.com.ar