Drama tras el sismo: "Yo daría de nuevo a mi hijo"
Anchello Cantave, un campesino, aseguró que entregó a su niño para que tuviera mejores oportunidades en otro país.
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"Ansitho merece una vida mejor a la de nosotros, y si se presenta una nueva oportunidad, yo daría de nuevo a mi hijo", dijo Anchello Cantave, un campesino de Callebasse, un caserío cercano a Puerto Príncipe, donde, como otros padres, entregó a su hijo de 5 años a misioneros de Idaho, Estados Unidos.
Los habitantes de Callebasse aceptaron que algunos de sus hijos "partieran con extranjeros a otro país".
Cantave está convencido de la buena voluntad de los diez estadounidenses presos en Haití desde hace una semana e inculpados de "secuestro de menores", tras haber sido detenidos el 29 de enero con 33 niños en la frontera con República Dominicana sin los permisos regulares.
"Los americanos se llevaron a los niños con el acuerdo de nosotros, los padres", repitió Fritzian Valmont, padre de tres niñas de 11, 8 y 2 años, que tras consultar con su esposa entregaron a "la del medio".
"Si (los americanos) hubieran tenido un gran autobús que hubiese podido llevarse a más niños, muchos más hubieran partido", aseveró.
Tras el terremoto, vienen huracanes
Desde los técnicos de las Naciones Unidas hasta los damnificados en los rincones más apartados, todos saben en Haití que a menos de cuatro meses de que empiece la temporada de huracanes en el Caribe la lluvia se aproxima y, pase lo que pase, no va a ser nada bueno.
En Haití hacen falta al menos 200.000 tiendas de campaña, de las que sólo se ha cubierto un mínimo porcentaje, y un millón de personas viven en asentamientos improvisados en Puerto Príncipe, una ciudad sin infraestructuras adecuadas.
"Todos estamos muy asustados porque la lluvia comienza en marzo y esto no está preparado", indicó la responsable de comunicación de Unicef en Haití, Francoise Vanni. "Necesitamos refugios", agregó.





















