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La semana del campo

Lunes, 11 de abril de 2016 01:30
Tamberos y chacareros, en las antípodas del optimismo. Casi excluyentes, las lluvias fueron las protagonistas de esta semana. Llegaron para quedarse en un período que es crítico para dos actividades relevantes: la cosecha de soja de primera y la producción de los tambos. Postergar por diez días hasta que se vuelva a tener piso en los lotes, siempre y cuando los caminos rurales permitan el tránsito de cosechadoras, tolvas y equipos, en cultivos que venían rindiendo arriba de 40 quintales no es para cardíacos. Cualquier demora con una soja cargada de chauchas y con la humedad para cosechar significa quintales de rendimiento que se van a perder en el camino y noches de insomnio para los chacareros. Lo que se juega no es poco si se tiene en cuenta que resta por cosechar más del 70% de la superficie de la soja de primera. Por los resultados en boca de urna en el inicio de la cosecha, todo indica que si bien no se alcanzarán los rindes récords del año pasado, tampoco se quedaran demasiado lejos de esa marca. En general, las persistentes lluvias de la semana fueron moderadas en intensidad, si bien en algunas regiones causaron estragos, como el norte de Entre Ríos, donde en La Paz se descolgaron 300 milímetros en dos horas, o el centro norte santafesino, que ya sumó más de 400 milímetros. Los tamberos son los otros damnificados directos por el exceso de agua, en especial a los santafesinos. Recibieron un problema extra con los barriales en momentos de un alto agotamiento físico y psíquico por el quebranto económico que acarrean. Las lluvias de esta semana lograron unir en el espanto a chacareros y tamberos, por más que se encuentren en las antípodas de las expectativas, según el sistema de Encuestas Agropecuarias CREA. El optimismo agrícola se registra en que seis de cada 10 consultados estima que necesitará un capital operativo mayor para desarrollar los planteos agrícolas en la nueva campaña, por las necesidades de recuperación del nivel tecnológico y por la mayor participación del trigo y del maíz en la rotación. El 33% de los encuestados aumentará la superficie sembrada de trigo. La buena onda de los chacareros se encuentra apalancada por lo que esperan será un muy buen resultado productivo de las sojas y los maíces por cosechar. Calculan que así podrán recomponer parte de su capital de trabajo y pagar deudas. Como dato a tener en cuenta sobre el comportamiento que los productores puedan tener en la comercialización de granos a nivel país, los sondeados CREA venderán el 38% de la producción de soja en las semanas siguientes a la cosecha, el 36% del maíz y el 57% del girasol. Este optimismo está alineado con el 56% del total de los encuestados en el movimiento CREA, que considera que la situación económica del país es mejor que la registrada hace un año. En noviembre de 2015 solo el 5% brindaba esa opinión. Por el contrario, los tamberos investigados dan cuenta del momento crítico que viven con vacas que se secaron anticipadamente y retracción en la producción. Como se sabe, el Gobierno tiene conectada a la lechería a un tubo de oxígeno para evitar un descalabro. Acaba de elevar de 40 a 65 centavos las compensaciones por litro de leche para los primeros 3.000 litros por el aporte de la Nación y las provincias productoras. Aunque mejora la ecuación de los tambos, una buena parte llegaría a cobrar los 3,50 pesos por litro de la leche de marzo, aún no sale de la zona de descenso ubicada en el escalón de los 4 pesos por litro. Por el ciclo estacional más temprano que tarde llegará a la recomposición del precio. Y al paciente lechero se le sacará el tubo de oxígeno de las compensaciones y tendrá que arreglárselas solito como para no caer de vuelta en cama en la próxima primavera. Si los precios internacionales acompañan para que las exportaciones puedan aspirar los sobrestocks presentes y futuros, la lechería no necesitaría más de muletas. Claro, en el ínterin mucho puede hacer la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia para generar más competencia interna y sancionar posibles cartelizaciones, que dañan a toda la cadena láctea y la llenan de sospechas. Con un mercado interno ordenado y sin mayores sobresaltos en el frente externo, los tamberos quizá se terminen incorporando al "club de los optimistas" que actualmente tiene el cupo casi lleno con el resto de las producciones.

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Tamberos y chacareros, en las antípodas del optimismo. Casi excluyentes, las lluvias fueron las protagonistas de esta semana. Llegaron para quedarse en un período que es crítico para dos actividades relevantes: la cosecha de soja de primera y la producción de los tambos. Postergar por diez días hasta que se vuelva a tener piso en los lotes, siempre y cuando los caminos rurales permitan el tránsito de cosechadoras, tolvas y equipos, en cultivos que venían rindiendo arriba de 40 quintales no es para cardíacos. Cualquier demora con una soja cargada de chauchas y con la humedad para cosechar significa quintales de rendimiento que se van a perder en el camino y noches de insomnio para los chacareros. Lo que se juega no es poco si se tiene en cuenta que resta por cosechar más del 70% de la superficie de la soja de primera. Por los resultados en boca de urna en el inicio de la cosecha, todo indica que si bien no se alcanzarán los rindes récords del año pasado, tampoco se quedaran demasiado lejos de esa marca. En general, las persistentes lluvias de la semana fueron moderadas en intensidad, si bien en algunas regiones causaron estragos, como el norte de Entre Ríos, donde en La Paz se descolgaron 300 milímetros en dos horas, o el centro norte santafesino, que ya sumó más de 400 milímetros. Los tamberos son los otros damnificados directos por el exceso de agua, en especial a los santafesinos. Recibieron un problema extra con los barriales en momentos de un alto agotamiento físico y psíquico por el quebranto económico que acarrean. Las lluvias de esta semana lograron unir en el espanto a chacareros y tamberos, por más que se encuentren en las antípodas de las expectativas, según el sistema de Encuestas Agropecuarias CREA. El optimismo agrícola se registra en que seis de cada 10 consultados estima que necesitará un capital operativo mayor para desarrollar los planteos agrícolas en la nueva campaña, por las necesidades de recuperación del nivel tecnológico y por la mayor participación del trigo y del maíz en la rotación. El 33% de los encuestados aumentará la superficie sembrada de trigo. La buena onda de los chacareros se encuentra apalancada por lo que esperan será un muy buen resultado productivo de las sojas y los maíces por cosechar. Calculan que así podrán recomponer parte de su capital de trabajo y pagar deudas. Como dato a tener en cuenta sobre el comportamiento que los productores puedan tener en la comercialización de granos a nivel país, los sondeados CREA venderán el 38% de la producción de soja en las semanas siguientes a la cosecha, el 36% del maíz y el 57% del girasol. Este optimismo está alineado con el 56% del total de los encuestados en el movimiento CREA, que considera que la situación económica del país es mejor que la registrada hace un año. En noviembre de 2015 solo el 5% brindaba esa opinión. Por el contrario, los tamberos investigados dan cuenta del momento crítico que viven con vacas que se secaron anticipadamente y retracción en la producción. Como se sabe, el Gobierno tiene conectada a la lechería a un tubo de oxígeno para evitar un descalabro. Acaba de elevar de 40 a 65 centavos las compensaciones por litro de leche para los primeros 3.000 litros por el aporte de la Nación y las provincias productoras. Aunque mejora la ecuación de los tambos, una buena parte llegaría a cobrar los 3,50 pesos por litro de la leche de marzo, aún no sale de la zona de descenso ubicada en el escalón de los 4 pesos por litro. Por el ciclo estacional más temprano que tarde llegará a la recomposición del precio. Y al paciente lechero se le sacará el tubo de oxígeno de las compensaciones y tendrá que arreglárselas solito como para no caer de vuelta en cama en la próxima primavera. Si los precios internacionales acompañan para que las exportaciones puedan aspirar los sobrestocks presentes y futuros, la lechería no necesitaría más de muletas. Claro, en el ínterin mucho puede hacer la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia para generar más competencia interna y sancionar posibles cartelizaciones, que dañan a toda la cadena láctea y la llenan de sospechas. Con un mercado interno ordenado y sin mayores sobresaltos en el frente externo, los tamberos quizá se terminen incorporando al "club de los optimistas" que actualmente tiene el cupo casi lleno con el resto de las producciones.

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