Hugo de Hoffmann

Fundación Milenio sin Pobreza 

Hoy en día, las situaciones de pobreza están vinculadas con el poco o nulo ingreso salarial o informal para los consumos básicos. La creación de empleo permanente o estatal, parcial, precario, no soluciona la complejidad del problema. Más del 60% de la población se encuentra en situación de pobreza, si se toma en cuenta el dinero que percibe una persona en relación con una canasta básica total. La pobreza también puede medirse al considerar siete dimensiones: alimentación; saneamiento; vivienda digna; atención de la salud; estimulación temprana; educación e información. Aquí también hacen falta ingresos para poder ejercer esos y otros derechos reconocidos. La creación de empleo permanente o estatal, parcial, precario, no soluciona la complejidad del problema de las personas en situaciones de pobreza.

Los principales excluidos son los que no cobran salario alguno.

El ingreso por salario se ve condicionado por el desarrollo de la economía conjuntamente con la tecnología, que reducen la cantidad de empleos y el poder adquisitivo de los salarios.

El trabajo o el salario no pueden ser los únicos recursos o ingresos personales en un Estado del siglo XXI. El salario de bolsillo debe ser equivalente al salario nominal. La eliminación de impuestos al trabajador, como las cargas sociales, directas e indirectas se traduce en aumentos salariales. La desigualdad de ingresos se encuentra fomentada por la madeja burocrática, por lo que el objetivo es simplificar las regulaciones y transformar en tasas fijas los impuestos, con regulaciones al empleo formal e igualdad de devolución impositiva basada en el bienestar social. Las situaciones de pobreza de todas las personas del país no se solucionan con parches, incursiones o desembarcos puntuales, segmentados o sectoriales ni regionales, y menos con discursos, planes o decretos. Las políticas públicas sociales tienen que tener el enfoque de reducir las decenas de millones de personas comprendidas en los bajos salarios, los trabajos informales que reciben menos valor, trabajos domésticos o personales y la falta de ingresos. Son más del 60% de la población. Las estadísticas oficiales consideran por décimos a la población según sus ingresos. Empiezan por décimos con algún ingreso, pero pocas veces se contabiliza a las personas que no tiene ingresos. La pobreza en la Argentina golpearía a más del 60% de la población si se les agregaran a las personas sin ingresos, los dos décimos más bajos ingresos individuales registrados por Indec.

 

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