Gabriel Corrado llegó a Salta en su rol de emprendedor

Aunque en las ficciones el papel de galán suele ser número puesto para él, en la vida real Gabriel Corrado es un hombre multifacético y desempeña diversos roles. Ayer, en el encuentro Endeavor 360 que tuvo lugar en el Centro de Convenciones de la ciudad de Salta, al artista maduro, de voz viril, los organizadores lo presentaron como “actor, productor y escritor”. 
El protagonista de “Por amarte así” - su última nueva telenovela, emitida el año pasado por Telefe- fue invitado a este evento destinado a emprendedores de la región, para compartir sus logros como empresario, productor y autor de libros de literatura juvenil. Al término de su disertación, y después de una paciente y apretujada sesión de selfies con sus admiradoras, el actor dialogó con El Tribuno acerca de esas, sus facetas menos conocidas: “Vine a charlar sobre mi compañía CTV Contenidos, fundada en Madrid en el 2001. Es una productora de ficción, entretenimiento, publicidad y formatos audiovisuales que también tiene sede en Buenos Aires. Producimos ficciones en Argentina, España y en el Este de Europa. Me invitaron para que compartiera mi experiencia como emprendedor, que es una faceta mía que quizás la gente no conoce tanto”, explicó.
Su rol como productor, sin embargo, no le ha quitado protagonismo a su trabajo como actor, aseguró Corrado: “Por el contrario, lo ha potenciado porque desarrollo proyectos donde a veces actúo yo. Se complementan perfectamente”, indicó. Este fue el caso de “Por amarte así”, melodrama coproducido por Endemol, La Tecla y su productora, CTV Contenidos, que tiene sucursales en Buenos Aires, Madrid y Bucarest.


El actor que se anima a salir al mercado con producciones propias, opinó también con respecto al fenómeno del aluvión de novelas turcas en la TV argentina: “Los turcos tienen un buen producto y de eso se trata. Cuando uno tiene una buena historia, un buen elenco y una buena producción, se traspasan fronteras. Nosotros, los argentinos, tenemos muchas producciones que están emitiéndose en este momento en otros países del mundo. Está bueno convivir con otras producciones. Uno también aprende. Hay que saber ser humilde en este sentido y reconocer cuando hay un buen producto. Es como el juego del TEG: ellos te invaden un poquitito, nosotros también les mandamos nuestras novelas. No obstante me parece que los canales argentinos tienen que invertir un poco más en producción para que la televisión no se transforme solamente en consumidora de latas extranjeras”, consideró. Y lanzó su “llamado de atención”: “Tiene que haber un límite. Cuando te programan 8 o 10 producciones de otros países ya hay que ponerse en estado de alerta”. 
Gabriel Corrado también comenzó a explorar hace un puñado de años su veta de escritor y publicó un libro para adolescentes titulado “El secreto Aladina” (Editorial Atlántida). “Es la historia de Clara, una heroína de 17 años que viene a la ciudad a estudiar y se enamora de un chico, un genio que en vez de vivir en una lámpara, vive en las redes”, resumió el actor que muy pronto, en mayo, presentará el tercer capítulo de esta saga en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. 
Como protagonista de “Perla negra”, “Chiquititas”, “Zíngara”, “Hombres de honor” y “Taxxi, amores cruzados”, entre otras ficciones, Corrado sedujo varias generaciones de mujeres, apostando a las tiras de tono más clásico de la televisión. Hoy, con 56 años, ya se prueba el traje de “galán maduro” y -admite- lo luce con serenidad y una cuota de esfuerzo: “Es jodido el paso del tiempo. Yo lo llevo bien, pero tengo que cuidarme. Creo que el paso de los años es algo inexorable, pero hay que tener un espíritu joven y eso se logra generando planes, proyectos; teniendo ilusión, entusiasmo y amor por lo que uno hace. Yo estoy convencido de que cuando uno quiere profundamente algo, tarde o temprano lo logra. Como consecuencia de eso viene el éxito. El paso del tiempo es relativo, pero igual me cuido: me pongo algunas cremas, me hago algunos reflejos en el pelo y hago dieta. Pero lo más importante es no perder el entusiasmo”, resumió.
Pasó mucha agua bajo el puente desde su debut, a los 22 años, con un papel secundario en la miniserie “Pantalones azules”. Desde entonces, Corrado no ha dejado de “aggiornarse” a las nuevas demandas de la televisión y del público: “Hay que saber qué piensan los demás y mantenerse ilusionado. Mis hijos también me ayudan a aggiornarme. Yo tuve la suerte de hacer “Chiquititas” y eso, por ejemplo, me acercó a un público nuevo”, agradeció. El dato se constata al verlo ahí, rodeado de veinteañeras pugnando por una selfie a su lado.

“En el Incaa hay que ir a fondo”
Gabriel Corrado no esquivó el tema del conflicto desatado en el Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales a raíz del despido de Alejandro Cacetta y otros directivos: “Creo que lo del Incaa tomó un color raro. Es un ente autárquico y, como todos saben, desde hace mucho tiempo se desconfía de algunos directivos que pasaron por ahí y que, quizás, no hicieron las cosas bien. Me parece que está bueno ir a fondo, que se transparente, que la gente sepa qué está pasando...”. 
 


 

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