La historia de los mapuches: luchas, reclamos y negocios

La desaparición de Santiago Maldonado tras su participación en una protesta mapuche en Chubut fue apenas la punta del ovillo. A partir de allí, la sociedad en su conjunto comenzó a familiarizarse con la situación de los pueblos originarios, sus reclamos, sus luchas y también sus negocios.

Es que las reivindicaciones históricas que vienen izando como banderas desde hace décadas, tanto en Argentina como en Chile, involucran áreas muy ricas en recursos naturales, especialmente en hidrocarburos. Y, a medida que se conoce más sobre la situación, mayor es la atención de los argentinos que siguen muy de cerca este tema.

Un informe publicado en el sitio iProfesional, destaca puntos para tener en cuenta, especialmente en lo que se destacan los negocios.

En ese sentido, hay un gran protagonista en esta historia al que no le resulta nada novedosa la confluencia entre el negocio petrolero y los reclamos de los pueblos originarios: la propia YPF.

Pasan los gobiernos (militar, radical, peronista y Cambiemos), también los tipos de sociedad (estatal, privada nacional, privada extranjera y restatizada), pero la petrolera de bandera ha mantenido una constante: pagarle a los mapuches.

Un peaje

El concepto principal es el pago por "servidumbre". Una especie de peaje que las empresas deben abonar por ley a los dueños de las tierras y que sigue siendo un tema de conflicto permanente con los "propietarios" de los terrenos.

El caso de YPF en Neuquén sintetiza esa relación entre los grandes grupos hidrocarburíferos con la comunidad mapuche.

El yacimiento, que fue descubierto en 1977 y que hoy es considerado una de las áreas productoras más importantes del país, alberga a dos comunidades mapuches: la Payndemil y la Kaxipayiñ.

La primera llegó a la zona desde Tandil en 1900, mientras que la segunda lo hizo en 1950.

El conflicto con ambas ha sido de tal magnitud que YPF se vio obligada a crear una unidad específica con el solo fin de negociar con estos pueblos asentados en las tierras donde explota sus yacimientos.

De hecho, hasta soporta un histórico juicio por daño ambiental, que data del 2000, y que fue heredado de la ex Repsol-YPF por una suma cercana nada menos que a los US$ millones.

La causa ya tuvo varios fallos, algunos favorables a los demandantes, al punto que la petrolera reconoció el daño al medio ambiente y presentó un plan de remediación.

Sin embargo, en algunas zonas no logró avanzar con ese proceso, a raíz de haberse topado con los líderes mapuches que siguen reclamando dinero a cambio del uso de territorios.

En YPF admiten la existencia de conflictos con los mapuches y consideran que los reclamos de las comunidades por temas ambientales, en realidad, persiguen otro tipo de intereses.

"No guardan ningún tipo de relación con la defensa del medio ambiente y con los valores de la comunidad que representan", aseguran en YPF.

Ante la consulta de iProfesional, agregan que desde hace un largo período vienen presentando planes para resolver posibles inconvenientes vinculados con sus inversiones.

¿La "contraprestación"? Sencillamente el uso de la tierra, al que suman otros conceptos que aplican los mapuches aprovechando, precisamente, la presión social sobre sus reclamos.

Adicionalmente, se ven beneficiados por la condición de prestadores de "servicios tercerizados" a las petroleras.

Las mismas fuentes hacen referencia a sus intentos para priorizar el diálogo y la consulta como herramienta de gestión. Sin embargo, lejos están de haber podido aplacar los incidentes con el aporte de fondos millonarios.

Más aun, YPF mantiene "en el freezer" un proyecto para la ex plotación de 14 pozos no convencionales por una causa: todavía no pudo llegar a un acuerdo económico con los Kaxipayiñ por la explotación de las tierras.

 

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