En una recorrida por los puntos críticos de tránsito de la ciudad, El Tribuno dialogó con los vecinos que a diario trabajan hasta 12 horas en medio del caos.
Uno de esos casos es el de Brenda. Esta mujer de 35 años trabaja en una santería de la avenida San Martín y Pellegrini.
"Acá no se puede andar ni en auto ni moto ni caminando. Los comercios que trabajan con fletes no cuentan con espacio para cargar muebles o colchones. En todas las cuadras hay hasta cuatro paradas de colectivos más los remises. Las motos no respetan nada", se quejó Brenda.
Esta mujer va y vuelve de su trabajo en moto y afirmó que la peor hora es el mediodía. "A la noche espero hasta pasadas las 10 para poder salir. Los colectivos y remises son los peores. Si te ven en moto y encima mujer, es como que no existís. Te llevan por delante", describió Brenda, enojada por lo que padece a diario.
El comercio que atiende lleva cinco años en esta zona y vivió los problemas que generó el corte de Pellegrini por arreglos.
"Está el cartel de prohibido pasar pero los autos seguían igual. De pronto, sobre la Urquiza veían que no podían seguir y se volvían. Hasta eso ya tenían el paso los que venían por la San Martín. Todo eso era un desastre", relató.
El mediodía, crítico
Daniel es empleado de una mueblería sobre la avenida San Martín casi esquina Jujuy. A diario debe pelear con colectivos y remises para poder transportar los muebles que son para entrega.
"Acá los remiseros se cruzan de una vereda a otra y los colectivos paran en cualquier lado, sin respetar sus paradas", contó Daniel.
Para este hombre de 32 años, la peor hora es el mediodía y la tarde cuando los chicos salen de la escuela. "Los padres están como locos tratando de cruzar por cualquier lado", detalló.
Juan trabaja desde hace 18 años en una colchonería de la avenida San Martín.
"Hay días en que no se puede andar. La peor parte se la llevan los peatones porque las veredas ya quedaron angostas, entre la cantidad de gente y los vendedores ambulantes", contó.
Este vendedor, que ya supera los 50, fue el único que destacó que a todos los problemas antes mencionados se suma la contaminación.
"Las paredes de los locales están manchadas de hollín por la cantidad de vehículos que pasan a diario", dijo Juan; sin embargo, a su entender, sacar a los colectivos de la zona sería "matar la actividad comercial".
Alberto es empleado de una casa de motos en la avenida San Martín y Alberdi y le aseguró a El Tribuno que la peor hora es el mediodía, porque además del problema del tránsito está el humor de la gente.
"Todos quieren llegar rápido a casa, porque ya tienen que volver al trabajo o los chicos deben ir a la escuela y eso empeora todo", analizó Alberto. Como propuesta para palear la situación, Alberto afirmó que se debería restringir el ingreso de los particulares a la avenida San Martín desde Buenos Aires a Jujuy. "La avenida ya no da para la cantidad de vehículos que circulan a diario", afirmó.
Si bien la avenida San Martín puede tomarse como uno de los peores ejemplos de circulación, la avenida Belgrano y también la calle Deán Funes son otros de los ejemplos de la problemática.
"Todo es un caos. En la esquina de Buenos Aires y Caseros hay un joven que trabaja abriendo las puertas a los pasajeros de los remises y cuando ve que los peatones no podemos cruzar, hace las veces de un agente y corta el tránsito. Es una locura, pero así vivimos a diario", dijo Analía, empleada de una casa de artesanías.

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