Para los católicos la fe es un don de Dios, que nunca niega este regalo a quien lo busca sinceramente y lo pide con humildad. En julio de 2013 Juan Ignacio Mastrandrea (27) y Facundo Martín Quispe (22) fueron dos entre los 150 mil peregrinos extranjeros que desde 175 países acudieron a encontrarse con el papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), realizada del 23 al 28 de julio en Río de Janeiro (Brasil)
La XXVIII edición de la JMJ, un evento que se realiza cada dos años y que en 2016 se repetirá en Cracovia (Polonia), fue, por sus números y alcances, el segundo encuentro entre el Papa y los jóvenes más importante en la historia, tras Manila (Filipinas) 1995. Además se trató de un acontecimiento especial para los argentinos, pues motivó el primer viaje internacional del papa Francisco, quien pisó suelo brasileño habiendo transcurrido solo cinco meses de su pontificado.
Juan y Facundo vivieron ese clima de fe, esperanza y unidad entre las naciones del mundo. Se emocionaron, agolpados entre una multitud, escuchando las palabras que Francisco dirigía a los jóvenes argentinos el 23 de julio de aquel año en la catedral de San Sebastián; vibraron junto a 2,5 millones de personas durante la vigilia y la misa oficiada por el sumo pontífice el 28 de julio. Corearon "­Papa Francisco, juntos en Cristo!" en la ciudad cosmopolita cuyos edificios replicaban en ecos lenguas de todo el planeta.
El 28 de julio al mediodía mientras la partida del Papa en vez de extinguir los ánimos enardecía las voluntades de testimoniar el amor por Cristo, Juan y Facundo hicieron la promesa de volver a Río de Janeiro para entregar las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro.
Los chicos se conocieron en el avión que los llevaba de Salta a Buenos Aires y de allí a Río de Janeiro. Sin saber el idioma ni conocer su próximo destino, decidieron contravenir a la organización de la Jornada y permanecer juntos. Así sirvieron en la parroquia Nossa Senhora da Concei‡Æo y se alojaron en el barrio Coelho da Rocha, en donde los recibió una de las 127 mil familias que albergaron a los peregrinos durante la JMJ 2013.
Durante una semana compartieron con jóvenes de otras naciones catequesis, testimonios, misas, actividades culturales y festivales. Finalizada la JMJ el cura párroco de Nossa Senhora da Concei‡Æo los invitó a conocer el templo de Nossa Senhora Aparecida, localizado en Aparecida del Norte (San Pablo). Fue tal la emoción de entrar en contacto con esta devoción mariana -a la que el papa Francisco aloja en un lugar destacado de su corazón- que los chicos correspondieron a sus anfitriones contando acerca de los cultos al Señor y la Virgen del Milagro. "A ellos les impresionó que miles de peregrinos caminaran tantos días desde distintos puntos de la provincia para llegar al Milagro y les sorprendió la unidad del pueblo salteño que organiza colectas para que los fieles estén atendidos y les acercan agua y alimentos al paso", relató Juan.
La promesa
Una vez en Salta los amigos ahorraron dos años para comprar las imágenes de los patronos tutelares de Salta y costearse los pasajes hasta Río de Janeiro. Además, entraron en contacto con el traductor de Portugués Diego Terraza para que versionara en ese idioma la historia del Señor y la Virgen del Milagro, texto que llevaron en una plaqueta enmarcada, junto a los himnos traducidos por Carlos Rojas, un salteño amigo de los chicos que se radicó en Buenos Aires hace unos años y vive allí con su esposa brasileña.
Juan e Ignacio viajaron a Brasil el lunes pasado y están parando en la casa de Margaret Mombrini, la misma señora que les había ofrecido su hogar en la JMJ de 2013.
"Volver a esta ciudad nos hizo revivir la experiencia de la vez que vimos pasar al papa tan cerca de nosotros y empezamos a cantar el himno al Señor del Milagro hasta que logramos que se diera vuelta y nos sonriera", relató Juan a El Tribuno desde Brasil.
Ayer durante una misa la comunidad parroquial de Nossa Senhora da Concei‡Æo recibió las dos imágenes traídas desde Salta. "Nos reconforta el alma saber que cumplimos, aunque solo pedimos que nos acompañe siempre la salud", dijo Facundo. Ambos sienten que han recibido una revelación de Dios en la JMJ 2013 y a partir de entonces pudieron ver que sus vidas tienen un hilo y una coherencia maravillosos. Cada acontecimiento le va dando sentido a algo anterior, así como las verdades de la fe se entrelazan unas con otras en una armonía misteriosa.

Una renovación de la fe

Juan y Facundo dejarn las imágenes del Milagro salteño en Río de Janeiro con el objetivo de difundir un culto popular que cada año y con cada renovación del pacto de fe va en franco incremento. "Lo que sentimos durante la JMJ fue inexplicable. Una sensación indescriptible, mezcla de llanto y alegría", describió Juan. "Ahora queremos que los brasileños conozcan lo nuestro, queremos comprometerlos para que vengan a vivir el Milagro", añadió Facundo.
La Jornada Mundial de la Juventud se realizará este año en Cracovia (Polonia) del 25 de julio al 1 de agosto.
Es la segunda edición que se hará en suelo polaco, tras el encuentro de 1991, alojado en Czestochowa y que reunió al papa Juan Pablo II con jóvenes de todo el mundo. "La experiencia vale todo sacrificio. Es quizá una sola vez en la vida que nos llega la oportunidad de estar tan cerca de un papa", definió Juan. Por motivos económicos y laborales los chicos seguirán la XXIX edición de la JMJ por televisión.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora