Lamentablemente, el hospital San Bernardo y eventualmente otros centros de salud de la provincia no cuentan con las habilitaciones correspondientes de Proficcssa ni a nivel institución ni en lo que refiere a los servicios tercerizados
En el caso del San Bernardo, desgraciadamente las guardias están sobresaturadas de pacientes, por ende, las camas de los internados escasean. Esto ocurre porque en las salas periféricas y los distintos centros de salud del interior de la provincia no solo no cuentan con la habilitación de Proficcssa, sino que es notoria la falta recursos, insumos y de capital humano.
A ello hay que sumarle penosamente que hoy en día solo están funcionando dos de los cincos o seis quirófanos que tiene el nosocomio, ya que hay un conflicto entre el sector de salud del Poder Ejecutivo y la Asociación Salteña de Anestesia. Como consecuencia, cuando entran emergencias son atendidas en tiempo y forma, pero se postergan las operaciones ya programadas, algunas incluso las posponen hasta marzo del año que viene, lo que ocasiona que algunos pacientes permanezcan internados semanas.
Se atenta de esta forma primero contra la salud de la gente, porque a mayor tiempo de internación aparecen más enfermedades intrahospitalarias, sin contar los miles de millones de pesos que nos cuestan por día las camas de los pacientes que esperan cirugías y otro tipo de atenciones terapéuticas invasivas.
Todo esto ocurre por la falta de planificación desde el Poder Ejecutivo, ya que para que estén funcionando los centros no solamente necesitan la habilitación de Proficcssa sino también recursos materiales, humanos, tecnología acorde y medicación de toda índole.
Por todo esto podemos afirmar que los salteños tenemos la salud que podemos y no la que merecemos.

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Sección Editorial

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