A pocos kilómetros de San Salvador de Jujuy se encuentra la localidad de San Antonio. En torno suyo, una excelente propuesta turística en un típico pueblo vallisto jujeño, con construcciones de estilo colonial, calles estrechas y una tradición gaucha que se hace sentir. Esto se suma a los bosques y montañas que rodean a la localidad, aptos para el ecoturismo, turismo de aventura, senderismo y cabalgatas.
Este poblado, cargado de historia y cultura en todos sus rincones, se ubica a unos 37 kilómetros de San Salvador, desde donde se llega por la ruta nacional 9 o la provincial 2.
Actualmente tiene unos 6.000 habitantes, cabañas, hostales y, sobre todo, guías idóneos oriundos de la zona. Para el esparcimiento, se puede practicar turismo aventura y ecoturismo, actividades como rappel, tirolesa, trekking y mountain bike.
En ese sentido, los circuitos están diseñados para partir desde la sede municipal con recorridos que pueden ser cortos, de unas dos horas, donde predomina el paisaje verde del valle; y más largos, con experiencias de un día a dos, como para adentrarse en el monte. Y de tres días para llegar a zonas de altas cumbres de montaña.
Darío Zambrano, secretario de Turismo y Cultura de San Antonio, dice que "la potencialidad de la zona se centra en el turismo alternativo y rural". Para el funcionario, San Antonio "es un lugar privilegiado" para el turismo de aventura y trekking.
A medida que se avanza en subida por los circuitos de los cerros, se pueden ver los clásicos sitios arqueológicos preincaicos de Jujuy. También hay que destacar la posibilidad de hacer avistajes de aves, que permiten descubrir ejemplares extraordinarios de la zona, como el mirlo de agua, la pava alisera o el pato torrentes. Pero junto a la variedad de la fauna brilla la belleza de una flora endémica del lugar.
En lo que corresponde a la altura sobre el nivel del mar, San Antonio tiene en su zona más baja unos 1.350 metros de altitud, pero en la más alta llega a los 5.200 metros. Esta singularidad brinda una gran variedad de paisajes, que corresponden a las zona de valles, de monte y de montaña, donde se halla el límite con nuestra provincia.
Como en el Valle de Lerma, San Antonio está muy ligada a la tradición de la cultura gaucha. Esta se manifiesta en la vida cotidiana del lugar. De esta manera podemos cruzarnos con artesanos que trabajan el cuero siguiendo una tradición gauchesca, creando elementos de uso cotidiano como calzados, cintos, carteras, sillas de montar, bridas, etc.
Las antiguas técnicas de tejido -realizadas en su mayoría por mujeres- se repiten en añejos bastidores para la elaboración de prendas de vestir, mantas y rebozos, productos finales hechos con lana de ovejas que se crían en la región.
La gastronomía de San Antonio también es un punto a destacar, y recorriendo la localidad se pueden hallar diversos platos típicos, pero en Jujuy fue proclamada como la Capital Nacional del Quesillo, denominación que se festeja desde hace 38 años con un gran festival a fines de noviembre y que es también una reivindicación de su identidad cultural. Es que aparte de exquisitas, sus elaboraciones guardan la tradición de los antiguos queseros. Por ello, durante la estadía en el pueblo una de las visitas obligadas es a las reconocidas “casas de té” locales, donde se pueden disfrutar quesillos con pan casero junto al té, mate, api u otros productos de la gastronomía regional. El 13 de junio es su fiesta patronal y el 8 diciembre el de la Virgen de la Purísima. Pero el carnaval también es congregante y muy colorido. Todo el año los emprendedores del lugar captan a los visitantes para realizar cabalgatas en la serranía y recorridos por el circuito ecoturístico que recorre el pueblo y sus edificios más representativos.

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