Nació en 1960 en Jasimaná, hoy reside en Salta. Hace gala de un hablar cansino, mide las palabras, calcula el efecto del sonido, igual que mide el alcance de su obra al volcar todo su bagaje de conocimientos sobre un tapiz.
Cruz cuenta con medio centenar de exposiciones individuales y colectivas realizadas. Expuso en Salta en la Casa de la Cultura, la Fundación del Banco del Noroeste -X Salón de Artes Plásticas-, en la Casa de Arias Rengel y en la Casa de Hernández, la Galería de Arte A y la Universidad Nacional de Salta. También en Misiones, en el Encuentro Latinoamericano de Culturas y la Asociación de Maestros de Montecarlo. En el Complejo Ferial Córdoba, en el Centro de Arte Contemporáneo, Arte en Línea, Tapices y Pinturas. En Rosario (Sta. Fe), en_el Centro Cultural Rivadavia, la Galería Krass de Artes Plásticas, el Complejo Cultural de la Cooperación y la Universidad Nacional de Rosario.
En Buenos Aires, en Praxis Galería de Arte, Palais de Glace, Galería de Arte Buen Ayre, Martínez, Casa de Suecia, Alianza Francesa. En Mar del Plata, en el Hotel Provincial.
Llevó sus trabajos a Cuenca, Ecuador, en el Centro Interamericano de Artes Populares, durante la Muestra Colectiva "Integración", de 1984. En Rouen, Francia, en el Foire Inernationale de Rouen "Viva Argentina", Muestra de Tapices de mi Tierra, invitado por la Secretaría de Cultura de la Nación y el Centro de Exposiciones y Ferias de Rouen, Francia. Finalmente, en Ginebra, Suiza, en 2009, en una muestra organizada por una ONG de arte textil que dirige un periodista que vivió en Chile. Esta muestra se realizó en la OIT.
Obtuvo el Primer Premio del V Salón Nacional de Tapices 1984 (sección II), de la Secretaría de Cultura de la Nación; la Primera Mención Especial del Jurado en el X Salón Regional de Artes Plásticas de la Fundación del Banco del Noroeste 1992; el Tercer Premio en el Primer Concurso Provincial de Fotografía Artística, Salta, 1995. Dirigió numerosos Talleres de Iniciación y Perfeccionamiento en el arte textil, seminarios de técnicas especiales, dio charlas y conferencias en Salta, Rosario de Santa Fe, Buenos Aires y Mar del Plata.
¿Cuándo nace tu vocación por el arte textil?
Tengo la herencia, por un lado. Nací en una escuela de artesanos, en Jasimaná, San Carlos. Aprendí desde chico. Y como a los 18 años comencé a hacer una búsqueda personal. No hacía ya tantos productos utilitarios, como ruanas o bufandas, sino que más bien me concentraba en los tapices. Mi búsqueda era hacer arte a través de lo textil. Más tarde, en la escuela de Bellas Artes estudié dibujo y pintura y eso me ayudó mucho.
¿A qué se deben los colores pasteles que priorizás actualmente en tu paleta?
Atrevesé diferentes etapas. Al principio usé colores más fuertes. De hecho, una primera nota que me hicieron en El Tribuno hace como 15 años, hablaba de mi osadía por el color. Después volví a bajar los tonos, y me llamó mucho lo natural, a la paleta que nos brinda la naturaleza. Los colores originales de la lana de llama. Y solo les doy otro aspecto. Ultimamente, he trabajado más la textura táctil y los relieves dentro de la obra.
"Nadie entiende las leyes de la vida ni a la naturaleza y su secreto influye en mi obra". "Busco algo más profundo, más verdadero, en cada obra, porque la única realidad es esa".
¿Hay una suerte de sol central en varios tapices tuyos; a qué se debe?
Eso tiene que ver con mi crecimiento interior. Mi búsqueda estuvo siempre orientada hacia la mística y eso llegó a mi obra. Fue mi forma de meterme con mi arte en la cosmogonía. Tiene que ver con la búsqueda interna orientada hacia el espacio sideral, el cosmos, los astros. Tiene que ver con mi camino espiritual.
¿Hacia donde apuntás en la actualidad?
Creo que voy a seguir trabajando esos colores y las texturas naturales con obras que tengan que ver con la estratificación geológica. Apunto a las cosas que están por encima de uno, más allá del hombre, algo que justifique nuestra existencia, para que nuestra vida común se eleve un poco.
¿Qué formatos vienen en tus nuevas obras?
Los formatos tienen que ver no solo con el muro sino con esta etapa mía en que me voy bajando del muro para instalarme en el espacio. Ya tengo algunas obras como las que están en el aeropuerto que son tridimensionales. Me instalo en el suelo y en el espacio interno y también en el aéreo. Además, estoy en la inclusión de otros materiales, no solo uso lana.
¿Tu arte alcanza para mantenerte a vos y tu familia?
En realidad, trabajo como docente, porque del arte no se vive, al menos en este país. Pero tengo una concepción particular. Es como que uno hace arte para satisfacer una demanda interna, liberado de otros condicionamientos mundanos como puede ser la demanda de parte del turista, del gusto de otros, de la decoración de un ambiente determinado. No es que esté haciendo siempre arte sino que, en realidad, lo hago cuando puedo.
¿Cómo ha influido en vos el conocimiento esotérico?
Pasó por distintas etapas, por diferentes momentos. Primero, fue el contacto con nuestros ancestros de la América profunda. Me adentré bastante en la cosmogonía andina. Luego encontré que en muchos aspectos profundos de la mística andina hay valores universales. Que son los mismos que se encuentran en escuelas esotéricas tradicionales. Más tarde arribé a la etapa del conocimiento gnóstico, que siento que está concatenado con todo lo que uno viene haciendo y hace a cada instante de la vida. Y de aquí en más no veo otro camino que ese. No hay otra dimensión que esa. Antes era más intuitiva mi obra y ahora tiene más fundamento.

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