El pueblo de Colombia, "con el apoyo de nuestros amigos de todo el planeta, está haciendo posible lo imposible", afirmó el presidente colombiano Juan Manuel Santos en su discurso al recibir el premio Nobel de la Paz este sábado en Oslo. "La guerra que causó tanto sufrimiento y angustia a nuestra población, a lo largo y ancho de nuestro bello país, ha terminado", añadió, tajante, el presidente en el comienzo de su discurso, bajo los aplausos del público. Santos recordó el varapalo que supuso la victoria del no, por escaso margen, en el plebiscito convocado para refrendar el acuerdo de paz con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas).
Este suceso le recordó, dijo, un pasaje de Cien años de soledad del nobel de Literatura Gabriel García Márquez, su compatriota. "Los colombianos nos sentíamos como habitantes de Macondo: un lugar no sólo mágico sino también contradictorio". "Me propuse convertir este revés en una oportunidad" y, no habían transcurrido cuatro días, cuando llegó la concesión del Nobel, "un regalo del cielo". "En un momento en que nuestro barco parecía ir a la deriva, el Premio Nobel fue el viento de popa que nos impulsó para llegar a nuestro destino: ¡el puerto de la paz!". Y "lo logramos. ¡Llegamos a puerto!". Santos se refiere al nuevo acuerdo firmado hace dos semanas y refrendado por el Congreso con el que "comienza el desmantelamiento de un ejército -en este caso un ejército irregular- y su conversión en un movimiento político legal". Con él podemos decir, afirmó el presidente, que América "desde Alaska hasta la Patagonia es una zona de paz". "Lo imposible puede ser posible", agregó Santos lanzando una pregunta al aire: si se logra aquí por qué no se va a conseguir en el resto del mundo.

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