El gobernador de la Provincia, Juan Manuel Urtubey, repitió ayer que "el país pasó del realismo mágico a la ortodoxia absoluta", pero no precisó cuál es la situación específica de Salta.
Hay señales claras de que, para las autoridades nacionales, ciertos problemas deben ser resueltos "en casa".
Los ministros Jorge Triaca, de Trabajo, y Francisco Cabrera, de Desarrollo Productivo, al presentar el Programa de Desarrollo Institucional Productivo, apelaron al "realismo no mágico".
Los funcionarios pidieron a las cámaras empresarias que pasen de ser jugadoras locales a globales.
"Necesitamos interlocutores locales y una red de integración productiva"; es decir, nada de sentarse a esperar y mayor protagonismo local.
Casi al mismo tiempo, el presidente del Banco Ciudad, Javier Ortiz Batalla, encabezó un seminario de "helada ortodoxia", y aseguró que el país asiste a "una verdadera revolución financiera" que se cifra, según él, en el fortalecimiento del BCRA.
El economista Bernardo Kosacoff definió que "no hay modelo de desarrollo sin capacidad de las empresas para generar riqueza y sin un patrón de su redistribución para mejorar la situación social".
El exsecretario de Energía Carlos Bastos reclamó "readecuar el cuadro tarifario, eliminar impuestos y subsidios y organizar los mercados en base a la libertad de comercio".
El ruralista Ezequiel De Freijo fue crudo y sincero. "La expansión del gasto público atenta contra el desarrollo; las provincias aumentaron la presión tributaria y persiste una alta dependencia de la pauta salarial nacional, que genera un problema en el mercado de trabajo en el interior, así los ajustes salariales se fueron distanciando de los verdaderos costos", señaló.

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