El FMI supervisa el sistema monetario internacional y realiza un seguimiento de las políticas económicas y financieras de sus 188 países miembros. Como parte de este proceso, que se realiza tanto a escala mundial como en cada uno de los países, el FMI destaca los riesgos que pueden comprometer la estabilidad y brinda asesoramiento sobre los ajustes de política económica necesarios.
Así, el FMI contribuye a que el sistema monetario internacional cumpla su propósito esencial de facilitar el intercambio de bienes, servicios y capital entre los países, respaldando así un crecimiento económico sólido.
Argentina es miembro del FMI y no cumple con esta supervisión hace más de 90 meses, con lo cual está en falta. Lo que indicó el presidente Macri en Davos es que se cumpla con la obligación que tiene la Argentina por el mero hecho de ser país miembro. ¿Implica esto que la Argentina está pensando endeudarse con el FMI?
No necesariamente.
Argentina necesita endeudarse para contener la inflación. El principal medio que ha utilizado en los últimos 5 años para financiar su déficit fiscal fue la impresión de moneda, lo que ha desatado una inflación de entre el 30% y el 40%. ¿Podría usar su propias reservas para financiarse? No, ya que tanto el gobierno de los Kirchner como el de Chávez desaprovecharon la época de altísimos precios internacionales de la soja y el petróleo.
Desde el comienzo del milenio hasta fines del año pasado, Brasil multiplicó sus reservas por once, Chile casi las triplicó, Colombia las quintuplicó y Perú las multiplicó por siete. Argentina y Venezuela fueron incapaces de hacer crecer sus reservas internacional es en la época de mayor bonanza internacional del último siglo. No hay nada más contundente que indique el fracaso rotundo del kirchnerismo. Para quienes creen que hubo redistribución, sepan que los niveles de pobreza con los que recibió Cristina Kirchner el gobierno en 2007 fueron los mismos con los que se retiró en 2015 (por esta razón dejaron de publicar los números de pobreza). A Argentina le interesaría endeudarse con el FMI porque la impericia del kircherismo no le ha dejado alternativas.
La parte buena es que el FMI presta a tasas bajas y en consecuencia esto tiene menor costo para la Argentina en su conjunto. La parte mala es que un préstamo implicaría cumplir sus recomendaciones, que han sido tan malas para nuestro país en 2001 como lo están siendo ahora para Grecia.
Este acercamiento de la Argentina con el FMI no implica un nuevo endeudamiento aunque abre esa posibilidad. Esta eventual necesidad es producto del fracaso de las última década para acumular reservas. Por último, no podemos dejar de entrever el costado político de tener el visto bueno del FMI, que sin dudas es positivo.

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