En plena madrugada, en poco más de 15 minutos, usando la réplica de un arma y con apoyo logístico externo. Así fue como los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schilaci, condenados a cadena perpetua por el triple crimen de General Rodríguez, lograron escapar del penal de la ciudad bonaerense de General Alvear.
Ésa es la versión que pudieron reconstruir fuentes vinculadas a la investigación de la fuga, sobre la que no se descarta ninguna hipótesis, según deslizaron desde la administración de María Eugenia Vidal. De hecho, la primera medida de la gobernadora, una vez conocido el incidente, fue desplazar a la cúpula del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).
Las sospechas de que hubo un apoyo exterior están fundadas en la participación de una misteriosa "amioneta negra"en la que los condenados habrían completado su escape ya una vez fuera del penal. Considerada una cárcel de máxima seguridad, resulta llamativa la facilidad con la que se concretó la fuga. Las sospechas de que hubo un apoyo exterior están fundadas en la participación de una misteriosa "amioneta negra"en la que los condenados habrían completado su escape ya una vez fuera del penal. Considerada una cárcel de máxima seguridad, resulta llamativa la facilidad con la que se concretó la fuga.
Según el relato de fuentes vinculadas a la investigación consignadas por la agencia oficial Télam, los tres internos escaparon a las 2.30 de la madrugada de ayer luego de reducir y maniatar a dos guardias en el área de sanidad de la penitenciaría.
El relato sostiene que los tres vestían "ropas oscuras" muy parecidas a los uniformes del personal del SPB y que, tras dejar a los guardias atados y encerrados en uno de los baños, continuaron a pie hasta alcanzar el exterior del edificio.
Una vez en las calles internas del penal, los hermanos Lanatta y Schillaci se habrían apoderado de un automóvil Fiat 128, con el que se habrían trasladado hasta los portones de la cárcel, unos 200 metros.
Sobre este punto, una versión sostiene que el rodado pertenece a un empleado del Servicio Penitenciario Bonaerense. Sin embargo, otras fuentes adjudican la propiedad del auto a un ex efectivo del Ejército Argentino que habría desempeñado tareas en el área de Contaduría de ésa fuerza armada.
Una vez en el portal principal, los condenados por el crimen de General Rodríguez habrían reducido al personal de guardia del Puesto I utilizando una réplica de un arma de fuego. El efectivo, de apellido Santos, fue tomado como rehén por los fugitivos, quienes continuaron a bordo del Fiat hasta un barrio cercano al penal.
Una cámara de seguridad captó el momento en el que, ya en el interior del barrio Villa Belgrano, los tres prófugos abandonaron el rodado, dejando en su interior, amordazado, al agente Santos. Una cámara de seguridad captó el momento en el que, ya en el interior del barrio Villa Belgrano, los tres prófugos abandonaron el rodado, dejando en su interior, amordazado, al agente Santos.
Según las grabaciones de ese momento, eran las 2.45 de la madrugada. En otras palabras, apenas habían pasado 15 minutos desde que los hermanos Lanatta y Schillaci redujeron a los guardias en el interior de la cárcel y el momento en que abandonaron el Fiat en la esquina de las avenidas Belgrano y 9 de Julio.
La cámara también registró el paso de una camioneta negra que dobla a gran velocidad por la avenida 9 de Julio, con dirección a la ruta nacional 205 con rumbo desconocido.
La voz de alerta por la fuga la dio el guardia tomado de rehén tras zafarse de sus ataduras y pedir ayuda a vecinos del lugar. En el interior del auto, la policía encontró la réplica del arma usada en la fuga.

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