La Cámara de Diputados de Brasil le daba esta noche un duro golpe político a la presidenta Dilma Rousseff al votar con holgada mayoría la continuidad del juicio político que puede terminar en su destitución, en medio de una tensión en todo el país, donde la sucesión de los votos se seguía con sumo interés.
La iniciativa para llevar adelante el impeachment (juicio político) y elevarlo al Senado reunía 296 votos a favor y 96 en contra, con cuatro abstenciones, cuando habían votado 396 de los 513 integrantes de la cámara baja y se precisaban al menos 342 votos para aprobarlo.
Habían transcurrido entonces cuatro horas de una ceremonia en la que cada diputado disponía de 30 segundos para emitir su voto y fundamentarlo.
Si finalmente Diputados aprobaba el juicio político -la prensa había anticipado que tenía los sufragios necesarios y hasta voceros del oficialismo lo admitieron una vez iniciada la votación-, el trámite pasará al Senado, que tendrá plazo hasta el 11 de mayo para aceptar por mayoría simple la recomendación de la cámara baja.
En ese caso, Rousseff deberá apartarse de su cargo por 180 días, hasta la votación del veredicto en el que la declaración de culpabilidad y la consiguiente destitución precisará dos tercios de los senadores, y mientras tanto asumirá el vicepresidente Michel Temer, quien pasó a la oposición.
La batalla política de la crisis que se arrastra hace un año en Brasil ha sido vencida por Temer y su socio, el presidente de la Cáara de Diputados, Eduardo Cunha, ambos del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), primeros en la línea de sucesión en caso de que el Senado aparte a la mandataria.
Es la segunda vez que un presidente es sometido en el Senado a un juicio político, luego de Fernando Collor de Mello en 1992, a quien se le adjudicó el delito de corrupción, pero para Rousseff el delito imputado de gestión fue haber violado la ley de responsabilidad fiscal.
Los votos de los diputados estuvieron marcados por la pasión y no faltaron los perfiles de muchos opositores que pedían el voto por sus esposas, familias, Dios, Jesús y hasta hubo un diputado, Wladimir Costa, que lanzó papel picado.
"Que Dios tenga misericoria de Brasil, voto sí", dijo Cunha, en el voto más simbólico y poderoso de la tarde, ya que el fue quien en diciembre aceptó el pedido de impedimento de la magistrada y se convirtió en el principal colector de votos, junto con Temer, contra Rousseff.
"Voto por el golpe mlitar de 1964 y por los torturadores de Dilma Rousseff", bramó por su parte Jair Bolsonaro, el principal emergente de las manifestaciones opositoras, que cuenta con ocho por ciento de intención de voto, del Partido Social Cristiano. Bolsonaro felicitó a Cunha por "haber entrado en la historia de Brasil".
Cunha fue con Temer el más repudiado por el oficialismo, que lo llamó "jefe y subjefe de la conspiración", como Rousseff la semana pasada, sobre todo porque el titular de la cámara baja está procesado por cobrar sobornos en Suiza por parte de empresas que hicieron contratos con Petrobras
"Esto es un golpe de Estado, no hubo crimen de responsabilidad en la acusación que se le inventó a Dilma", dijo Rubens Pereira,d el Partido Comunista do Brasil (PCdoB), uno de los pocos que atacó los argumentos del informe del relator Jovair Arantes, que acusó a Rousseff de violar la ley de responsabilidad fiscal.
Jean Willys, del Partido Socialismo y Libertad, votó por el no luego de Bolsonaro y afirmó: "Estoy avergonzado de participar de esta sesión qeu es una farsa contra una mujer honesta, una sesión conducida por un ladrón como usted, Cunha, apoyada por cobardes y torturadores"
Rousseff y el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva siguieron en el Palacio del Planalto (sede del gobierno) la votación y, según interlocutores, quedaron decepcionados por los votos a favor del impeachment de integrantes de partidos que fueron aliados del gobierno hace la última semana.
Desde el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) surgen ahora señales de resistencia en el Senado ya que no quieren permitir la asunción de Temer, por lo que se espera un intento de convocar a nuevas elecciones.
En las calles, las manifestaciones del PT que habían sido mayores en todo el país, hubo decepción mientra que en las concentraciones opositoras se festebaja como en una copa del mundo. "Fuera PT, Fuera PT", gritaban los militantes, que agradecían a Cunha.
Temer, cuando la votación iba 259 a 83, divulgó una fotografía, sonriendo, mirando la televisión, en su despacho del Palacio de Jaburú, con un clima de victoria.

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