Ya está calentando motores el operativo solidario que llevará ayuda a la escuela albergue 4590 de El Colgao, a 60 kilómetros de Morillo, en Rivadavia Banda Norte, donde estudian 30 alumnos. El alma mater de este emprendimiento es Eduardo Lalo Atenor, un reconocido comerciante y expresidente del mítico club de pescadores Los Mayuatos, que todos los agostos va a cumplir con el compromiso asumido hace 44 años. Pero en esta tarea esta tarea no está solo. Un grupo de voluntarios con distintas profesiones lo acompañan.
La organización
El fin de semana que pasó ya tuvieron la primera reunión para trabajar sobre la logística del viaje, que es largo y duro. "Para llegar a El Colgao hay que transitar 450 km desde Salta a Morillo y, desde allí, 60 km hasta la escuelita. Es mucho lo que hay por organizar", dijo Lalo Atenor a El Tribuno.
Ya comenzaron con la distribución de notas a distintos empresarios locales solicitando donaciones. Sin embargo, el problema más difícil de resolver es el transporte. "Son pocos los vehículos que disponemos para llegar hasta allá y llevar a los profesionales que nos acompañan que van desde odontólogos, médicos, hasta carpinteros, albañiles y electricistas. Todas las manos vienen bien para trabajar en la escuelita", remarcó Lalo Atenor.
En estas reuniones se van definiendo los voluntarios que van a viajar y la cantidad de vehículos necesarios. "En realidad, siempre son pocos los vehículos. Yo pongo mi camión pero hay lugar solo para dos personas. Allí llevamos la mercadería y además voy parando en localidades del norte donde nos dan verduras como pimiento, zapallo, choclo y frutas para llevar. Después está la camioneta de Daniel Solano, odontólogo, que también lleva donaciones y tiene lugar para cinco personas. El doctor Pedro Peñalva, odontólogo, pone su camioneta pero también lleva insumos. El viaja cuatro días antes porque se queda en la escuelita de El Chañar. Con él va un carpintero para hacer algunos arreglos en el puesto sanitario de ese paraje. Allí también pusimos un consultorio odontológico después de que lo recuperamos del abandono. Peñalva tiene un cariño especial por El Chañar", agregó.
Donaciones
LALO ATENOR "Hace 44 años que Los Mayuatos apadrinamos la escuelita". "Llevamos atención médica y odontológica y mucha alegría".
"La parte de mercaderías está bastante avanzada. Empresas como Cosalta donan dulce de leche, algunos sachets de chocolatada, tres o cuatro hormas de queso cuartirolo, La Serenísima el año pasado nos dio 180 litros de leche, el molino San Bernardo dona arroz y avena, Molinor me da 200 kilos entre locrillo, sémola, polenta, una fábrica de grasa que está en el parque industrial nos regala grasa, la Cooperadora Asistencial nos entrega algunos bolsones y después un particular nos da algunas bolsas de azúcar y harina. Las cosas las conseguimos hablando con la gente y presentando notas. Tengo un puestero conocido en Cofruthos que me da algo de fruta y este año el presidente de esa cooperativa me ha dicho que me va a dar una mano más grande y bueno, así voy juntando las cosas", contó Atenor.
Juguetes y ropa
Sin embargo, lo que está haciendo falta es ropa para los chicos de la escuelita y también para adultos, calzado en buen estado, juguetes y material escolar como lápices, plasticolas de colores, témperas, acuarelas, afiches y cartulinas entre otros. Quienes quieran realizar donaciones pueden acercarse a Independencia 748, donde está ubicado el negocio de Atenor o bien comunicarse al 4230140 y pasarán a retirarlas.
A la partida se sumarán profesionales como Daniel Solano, quien hace muy poco estuvo en el paraje de Colomé en los Valles Calchaquíes con otra movida solidaria, Silvia Yaique que lleva 19 años colaborando y Pedro Peñalva con más de 25 años y Lalo Atenor con 30 años en esta cruzada, entre los voluntarios más antiguos.
Tombolito, el iniciador
Tomás Mena, conocido por todos como Tombolito, que publicaba la columna homónima en la contratapa de este matutino, fue uno de los iniciadores de esta partida solidaria cuando junto a otros pescadores lo sorprendió un aguacero y fueron recibidos solidariamente en la escuelita que era solo un rancho por aquella época. Allí les dieron de comer y un lugar donde dormir protegidos del frío y la lluvia. Conocieron a la maestra y vieron los esfuerzos que tenía que hacer para sostener a los pequeños alumnos que sufrían muchas necesidades.
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Una voluntaria atiende a chicos del paraje. Gentileza: Atenor 
Una voluntaria atiende a chicos del paraje. Gentileza: Atenor

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Sección Editorial

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Ruben Barraza
Ruben Barraza · Hace 5 meses

¡¡impresionante lo que hacen!! que Dios los bendiga y los proteja muchachos.


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