"¡Paren la música, se perdió un caballo!. Se trataba de un zaino de mediana edad, que vestía cinchas, riendas y silla con sus respectivos pellones y peleros", se escuchó decir a los animadores de la gran tarde de jineteada y destreza criolla, que se desarrolló el fin de semana pasado en el predio del fortín Delfín Díaz, de La Merced.
Resulta, que para cerrar una nutrida agenda de actividades religiosas, culturales y recreativas en honor a la patrona del pueblo, la Virgen de La Merced, se llevó a cabo un espectáculo tradicionalista a escasas tres cuadras de la plaza principal. La iniciativa fue todo un éxito y convocó a gran cantidad de cristianos. En medio del espectáculo, como por arte de magia desapareció del apeadero un hermoso zaino, lo que disparó la desesperación del dueño del animal que inmediatamente informó de la situación a los organizadores de tan criollo evento, quienes trasmitieron su preocupación por los altavoces a todos el público presente. "Si alguien lo ve, porque debe estar asustado el pobrecito, por favor que lo acerque al escenario o que de aviso a los boleteros en la puerta de entrada", retumbaba la voz de los locutores entre los cerros caleros.
"De no creer. Ni los caballos se salvan. Hay que ser corajudo para robarse un animal de estos en plena jineteada, habiendo tantos gauchos briosos por estos lugares", especulaban dos concejales locales, mientras compartían una cerveza light sobre una pequeña mesa de madera en la fonda montada en el lugar. Ni lerdos ni perezosos, los servidores públicos salieron tras el rastro del animal y hasta siguieron unas huellas de herraduras que se perdían en el camino de ripio que conduce hasta el cementerio del pueblo. Pero se trataba del rastro de un rosillo viejo, propiedad, según contaron, de "Patito" Ajalla, que nada tenía que ver con el animal extraviado.
Tras una intensa búsqueda, de la que formaron parte también efectivos de la comisaría 105, el zaino fue hallado camino a Cerrillos, entrada ya la oración, a la vera de la ruta nacional 68 en cercanías del paraje La Falda. En el lomo iba montado un gaucho, medio dormido el hombre. Según Enrique y un tal "Chuchi", ocasionales testigos de la insólita situación "el hombre había festejado de más las patronales mercedeñas y se desplazaba semiacostado en el lomo del animal en calidad de bulto, por decirlo de alguna manera más descriptiva", dijeron.
Según trascendió, al ser consultado por la fuerza pública sobre qué hacía montando un caballo ajeno, el hombre respondió: "Y qué querían que haga. Yo estaba en la jineteada y quise irme pal' rancho, pero cuando salí no había ni un remis y los colectivos pasaban llenos, así que vi este caballo tan lindo y tan fuerte que lo tomé prestao, como lo hubiese hecho cualquiera en mi lugar. Ahora ya no lo necesito, ¡puede llevárselo oficial!".

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