Este lunes, la vereda del edificio municipal de la localidad fronteriza vuelve a tener color de conflicto, porque una cincuentena de obreros y empleados anticiparon, pese al intenso calor que el fin de semana superó los 45 grados, que no piensan dejar la protesta iniciada la semana pasada.
El paro por tiempo indeterminado comenzó el miércoles anterior cuando el intendente, Rubén Méndez, se declaró insolvente para pagar los sueldos de noviembre del personal municipal, entre otros temas laborales sobre los que no se llega a un arreglo.
Si bien sobrevinieron reuniones con los dirigentes sindicales, las negociaciones no llegaron a buen fin, por lo que el conflicto persiste y hasta el momento no hay visos de solución.
Los reclamos
Los empleados piden, básicamente y además del sueldo de noviembre, el pase a la planta permanente de los contratados que tienen más de 4 años en esa condición, pero el jefe comunal no cedió a esa propuesta. Peor aún, en la última reunión del Concejo Deliberante, los ediles aprobaron una ordenanza para el pase a planta de quienes tienen como mínimo 6 años en la comuna.
El viernes se sumaron al reclamo dos mujeres y un hombre, quienes se encadenaron en las puertas del edificio municipal y, según anticiparon, iniciarán hoy una huelga de hambre si no obtienen soluciones a sus reclamos.
Encadenados
Marcela Gutiérrez es madre de 4 hijos, tiene a su cargo a un hermano menor y considera que tiene derecho a ingresar como empleada a la Municipalidad de Salvador Mazza: "Mi padre era empleado y falleció hace 10 meses. No es un capricho mío; hay una ordenanza, la 5/98, que está en vigencia y que establece que en caso de fallecimiento de un empleado de planta permanente será reemplazado por un familiar directo", explicó para fundamentar las razones de sus exigencias.
Otra mujer, Norma Gonzales, contó que enviudó hace un año y dos meses. "Soy único sostén de mi familia y también considero que debo ingresar al municipio porque esa ordenanza nunca fue derogada y es la que avala mi pedido", dijo.
Por su parte, Juan Carlos Rivero, otro desocupado que estuvo contratado por 7 años y que permanece encadenado en las puertas del edificio, argumentó que "a pesar de tantos años de estar como contratado, en junio pasado y sin darme ninguna explicación, no me renovaron el contrato. Jamás tuve un reclamo ni un llamado de atención y creo que lo que hicieron es darme de baja para que a mi lugar lo ocupe otra gente que ingresó por política, junto al intendente Méndez. Yo necesito el trabajo, porque en la frontera no tenemos fuentes laborales".
Hoy, los trabajadores encabezados por los delegados sindicales de ATE principalmente, tienen previsto realizar una marcha por las calles del pueblo y continuar con la olla popular, la toma del municipio y el paro por tiempo indeterminado, mientras no hay aún respuestas del recientemente asumido intendente.

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