Un insólito hecho ocurrió en la madrugada de hoy en la Avenida Bicentenario de la Batalla de Salta y Paseo Güemes, justo en el semáforo que está ubicado en la esquina del exColegio Nacional. Eran las 5.50 cuando un hombre frenó su auto al cambiar el semáforo de verde a rojo. Hasta ahí todo bien. Cuando la señal le dio otra vez paso, el auto no arrancó, siguió quieto. Atrás de él había un móvil policial que, primero le hizo señas de luces, después le tocó bocina, pero nada. El auto quedó estático. Ante esta situación, uno de los oficiales se bajó para ver qué ocurrió con el conductor. Le tocó la ventana y el hombre despertó de "su dulce sueño". Puso primera y aceleró. El semáforo ya estaba en rojo otra vez. Ante la infracción, el patrullero siguió al automóvil hasta el monumento a Martín Miguel de Güemes donde paró al infractor. Según dio a conocer un lector a El Tribuno a través de el WhatsApp, el móvil policial se quedó en el lugar hasta a la espera de la Policía de Tránsito para que al conductor se le realice un test de alcoholemia y verificar si manejaba alcoholizado, o el cansancio lo había vencido. Dicen los que siguieron esta historia que de la infracción por pasar el semáforo en rojo no se salvó.
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Cuando despertó el conductor, arrancó el auto y se pasó el semáforo en rojo, fue detenido por los mismos policías.
Cuando despertó el conductor, arrancó el auto y se pasó el semáforo en rojo, fue detenido por los mismos policías.

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