Sumado a los inconvenientes que provoca la entrega irregular y anárquica de terrenos en el denominado loteo Parque la Vega, los vecinos que viven en las inmediaciones se sienten cada vez más desprotegidos y olvidados por el Gobierno de la Provincia y la Municipalidad de Salta.
La gente que vive desde hace más de 20 años en el barrio San Nicolás, ubicado justo al frente del polémico loteo, ya había manifestado su preocupación por una notable caída en la calidad de vida y la eficiencia de los servicios en la zona, a través de diversos medios de prensa y con notas enviadas a distintos organismos provinciales y municipales.
Los vecinos de San Nicolás habían manifestado su preocupación por la falta de seguridad y los riesgos ambientales y sanitarios que provocó la entrega de lotes, que hasta el momento carecen de conexiones cloacales.
Cabe recordar que dichos loteos no cuentan con planificación municipal alguna, por lo que tampoco tienen agua ni luz eléctrica.
Esta situación, derivada a principios de febrero tras el asentamiento de casi 850 familias en la zona, ha provocado para los vecinos de San Nicolás un drástico cambio urbanístico que afectó los servicios y la calidad de vida.
Lo peor de todo es que estos vecinos no recibieron hasta ahora ninguna respuesta de los organismos públicos de la Provincia y el municipio a quienes reclaman seguridad y mayor presencia policial ante el notable aumento de robos denunciados en la comisaría de barrio San Remo.
También pidieron el desmalezamiento de los espacios verdes del barrio, el mantenimiento del alumbrado público, la culminación de las obras de pavimentación que vienen siendo aprobadas pero nunca cumplidas desde hace varios años y la limpieza de los microbasurales que se conformaron tras el asentamiento en el loteo Parque la Vega.
Presentaron hace más de dos semanas notas con casi un centenar de firmas a los ministerios de Seguridad y de Salud, la Policía de la Provincia y la Municipalidad pero en ningún caso recibieron respuesta y los problemas se mantienen y se potencian con la continuidad de las precipitaciones de la temporada y un abandono total por parte del Estado.
Una de las notas también se presentó al Ministerio de Derechos Humanos ante la situación que atraviesan ancianos y menores de edad en el loteo, quienes viven bajo plásticos o lonas, sin agua ni baños. Pero como en los casos anteriores tampoco hubo respuesta.
Una clara muestra de lo que denuncian los vecinos es lo que ocurre en la plazoleta del barrio San Nicolás, donde las malezas y la falta del mantenimiento en el arbolado público han provocado que ese lugar se transforme en un tenebroso refugio nocturno de merodeadores.
Los vecinos preestablecidos en la zona siguen esperando que alguien los escuche y les acerque una solución a sus viejos reclamos.

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Sección Editorial

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