Los vecinos de calle Del Milagro, Manuel Solá y Uriburu, en la zona del monumento a Güemes, dijeron estar ofuscados a causa de los borbotones de agua que emanan de un caño roto. "Es una vergüenza la cantidad de agua potable que se desperdicia. Es un río el que se extiende por las calles de la zona", contó una de las damnificadas a El Tribuno vía whatsapp.
Otro vecino del lugar resaltó: "La gente no se puede bañar y no se soluciona este problema. Ya se está formando una laguna artificial".
La rotura de la red de agua potable no solo causa problemas a los vecinos, que sufren baja presión en el servicio, sino que también los charcos en la calzada constituyen un verdadero peligro para el tránsito, especialmente de motos y bicicletas y una molestia para los peatones.

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