Sebastián Auguste es economista y director del MBA de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella. Además tiene un PhD en Economía en la Universidad de Michigan (EEUU). Estuvo en Salta la semana pasada para brindar una charla informativa del posgrado de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella.
Dice que hace cuatro años que la Argentina no crece y que "si no tenés crecimiento del empleo, tenés un ajuste". Además asegura que "en subsidios de energía se gasta 15 veces más que en asistencia social". Sobre el modelo económico que termina, graficó: "Se trabajó mucho en repartir la torta, pero nada en hacerla crecer. Lo que no vieron es que si la torta no crece cada vez tenés menos para repartir".
¿Por qué la certeza es tan importante para la economía?
Si vos mirás la Argentina, hace ya cuatro años que no está creciendo. Está estancada la economía; estancada la generación de empleo del sector privado. De hecho, el sector privado ha perdido un 1% de empleo cada año, sustentado por el empleo público, pero ese empleo público ha generado un déficit fiscal muy grande. La Presidenta comenzó el Gobierno con 4 puntos de déficit fiscal y ahora está casi en 8 puntos, es decir, lo duplicó. Eso ha llevado el gasto por encima de lo recaudado. Durante los últimos años crecimos con un modelo basado en el consumo y bastante poca inversión. A futuro, lo único que queda para retomar la senda del crecimiento es más inversión. Para atraer inversiones necesitás certezas, porque la inversión tiene un horizonte de planificación más largo que el consumo y necesita estabilidad, reglas del juego claras, acceso al financiamiento que hoy no existe y una serie de cosas que vamos a tener que hacer para volver a crecer. Con lo que está invirtiendo hoy el país, es decir una inversión bien medida de 20 puntos del PBI, es imposible volver a crecer. Para crecer a tasas chinas tenés que invertir como los chinos, que invierten 40 puntos del PBI. Hoy, además de la falta de inversión tenemos un déficit importante en infraestructura, energía y en muchos temas. Por ejemplo las economías regionales de Salta están muy golpeadas por la inflación y el tipo de cambio no acompañó a esa inflación e hizo perder mucha competitividad, justo en un contexto externo donde los países de la región devaluaron sus monedas, la economía mundial está débil, lo que genera un combo bastante feo y por eso no hay crecimiento.
¿Cómo se genera esa confianza para crecer?
Básicamente para volver a crecer hay que devolverle la rentabilidad a estos sectores, que en parte se puede hacer con la eliminación o disminución de retenciones. Hoy estás recaudando en retenciones 2 puntos del PBI. Eso, cuando le eliminás las retenciones al productor salteño, por ejemplo, no se deja de recaudar, sino que se recauda por otro lado. Porque ese productor, por ejemplo, lo va a pagar en impuesto a las ganancias. Claro que también hay que mejorar la logística para esos productores, que acá en Salta lo sufren mucho porque en la Argentina es muy caro transportar y Salta está lejos del puerto. No se puede pagar en transporte lo que se paga en Salta, porque atenta contra la competitividad. Hay muchas cosas que se pueden hacer. Es obvio que si bajás las retenciones les das aire a las economías regionales. Si mejorás, además, la infraestructura, el transporte, energía y el acceso a puertos te va a mejorar tu competitividad. Además como la Argentina ha invertido poco por muchos años hay mucho interés afuera para venir a invertir, porque hay muchas oportunidades de rentabilidad a futuro.
Tras las elecciones subieron las acciones argentinas. ¿El mercado le pone fichas a Macri?
Es verdad que el mercado respondió positivamente al resultado de Macri en la elección. Ya había pasado cuando se formó Cambiemos, así que el mercado le pone más fichas a la gestión de Macri. El votante planteó el desafío de marcar que la economía necesita cambios y, gane quien gane, creo que los cambios llegan o llegan. La segunda vuelta marcó que la gente buscaba cambios más radicales de los que propone el Gobierno. Es positivo el llamado de atención del voto, porque la Argentina por lo general necesita de grandes crisis para darse cuenta de que las cosas están mal. Para el argentino no crecer durante cuatro años o perder empleo privado todos los años no es una crisis, aunque cualquier país del mundo estaría aterrorizado con esos datos. China pasó de crecer el 10% a crecer un 7% y hay una crisis tremenda. En cambio en la Argentina, para llegar a crisis tenemos que rozar la catástrofe. Creo que esta vuelta la gente se dio cuenta que necesitamos un cambio sin tener que llegar a una crisis y que la clase política reaccionó en consecuencia y eso es sano.
En términos políticos, que el mercado apoye a un candidato puede sonar negativo para algunos sectores.
Tal cual. Se lo asocia a la "patria financiera", "patria o buitres" y esas cosas. Hoy no tiene nada que ver lo que está pasando con lo que pasaba en la época de Martínez de Hoz, como se escucha en el oficialismo. Cuando subió el mercado tras las elecciones generales no lo hizo porque hay un montón de gente especulando con poder hacer la bicicleta financiera. Sino que lo que pasó es que subieron las acciones de las empresas argentinas, es decir, que esas empresas ahora valen más y eso es muy bueno, no tiene ideología. Si las empresas argentinas valen más es porque el mercado está viendo que esas empresas pueden generar más recursos de los que están generando. Las empresas valían muy poco para lo que generaban y hoy están recuperando su valor. Eso es muy bueno porque el mercado entiende que la Argentina, tras pasar cuatro años atascada, puede volver a crecer.
¿Por qué hay que pagarle a los fondos buitre?
Si el Estado puede financiarse más barato también lo podrán hacer un montón de empresas que no tienen que endeudarse para invertir y crecer. Hay que dimensionar el tema fondos buitre. Es verdad que estos fondos compraron muy barato los bonos y van a tener alta rentabilidad financiera. Lo que se le debe a los fondos buitre lo pagó Argentina, solo en 2014, en subsidios. Es mucha plata, pero la Argentina tiene un agujero negro en subsidios que termina beneficiando muy poco a la gente de pocos recursos y mucho a la gente de mayores recursos.
¿Por qué se habla tanto de un supuesto ajuste?
El ajuste nos va a pasar si no cambiamos. Hoy tenemos un ajuste que no lo estamos viendo. Es el ajuste que estás generando por mantener un déficit fiscal tremendo. Si no tenés crecimiento del empleo tenés un ajuste. Está claro que hablar del ajuste es una estrategia política para asustar trayendo al presente la crisis del 2001. La situación financiera es totalmente distinta. En 2001 el mercado reflejaba pesimismo por el futuro y el futuro terminó siendo pésimo, como todos recordamos. El mercado hoy refleja optimismo y por algo será. Me parece que la propuesta del ajuste no existe, sino que es una propuesta de crecimiento ya que este país está estancado hace cuatro años. Para crecer tenés que ordenar la casa. Tal vez, durante un período de tiempo, tenga un costo el hecho de ordenar la casa.
¿Eso sería devaluar?
Cuando se habla de devaluación hay que ver qué es lo que está comiendo la gente. Si se devalúa es verdad que baja el salario en dólares, pero eso no tiene por qué afectar los precios de los alimentos. En Brasil y Chile se devaluó y no se afectaron los alimentos. Entonces, el problema es que hay que controlar la inflación. Si se devalúa pero se controla la inflación no se afecta el bolsillo y la Argentina se hace más competitiva en el mundo. Sos más barato para el mundo y podés exportar más y generar más empleo, y eso también es cierto. Hay un montón de políticas que se pueden implementar para no afectar el bolsillo de la gente. Estamos gastando tanta plata mal gastada, por ejemplo en subsidios de energía se gasta 15 veces más que en asistencia social, que hay mucho margen para mejorar la asignación universal, las pensiones y planes sociales.
¿Una cosa buena y una mala de este modelo que termina?
Se me vienen muchas cosas malas y pocas cosas buenas. En la parte de economía hay muy poco para rescatar. Rescato algunas medidas tardías, como la asignación universal que ya estaba en Uruguay o en República Dominicana. Es decir hubo buenas políticas para mejorar la asistencia social. Acá lo aplaudimos como una genialidad, pero era una propuesta que no es de este gobierno y que muchos países ya la aplicaban antes. Me parece rescatable también la inversión en ciencia y tecnología, que en algún momento va a dar sus frutos. Pero creo que falló la inversión, que a largo plazo te permite crecer y acá no se le prestó atención por un tema ideológico. Se trabajó mucho en repartir la torta pero nada en hacerla crecer. No vieron que si la torta no crece, cada vez tenés menos para repartir.

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Re KennethU
Re KennethU · Hace 12 meses

El problema es que al repartir la torta, parte se les quedó pegado en los dedos.


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