Hoy se enfrentan en las urnas dos argumentos: la economía, que pocos niegan ya que sufrirá si el país abandona la UE, y la inmigración, cuyo impacto se ha revelado como el gran tema latente en la sociedad británica. Mañana, cuando finalice el recuento, se sabrá si los británicos han escuchado a los agentes económicos que abrumadoramente alertaron de los riesgos del Brexit o si, por el contrario, prefieren sacrificar el bolsillo con el fin de alcanzar el objetivo de controlar sus fronteras.
Sea cual sea el resultado, la campaña ha revelado ya algunas certezas. La primera, el fracaso de la política tradicional en comprender y gestionar el impacto de la inmigración en la sociedad. En particular, el del laborismo, cuya falta de un discurso sólido y sin fisuras sobre el asunto ha provocado un distanciamiento con sus bases tradicionales.
En segundo lugar, la campaña ha resaltado la profunda división que existe en el gobernante Partido Conservador sobre el papel que Reino Unido debe desempeñar en el mundo. El referéndum, que David Cameron convocó para acallar el antieuropeísmo en su partido, no ha hecho sino exacerbar la división que lo atraviesa y que pone en peligro su propio futuro político.
Por último, el proceso ha constatado la oposición del país a un avance en la integración europea. Hay dos tipos de británicos: los que quieren irse y los que quieren quedarse para cambiar las reglas. El precio de la permanencia del país, la segunda economía del bloque, será un lastre para cualquier progreso en la construcción europea.
Políticos de todos los signos, unidos o enfrentados más allá de filiaciones partidistas, recorrieron este miércoles el país en un frenético último día de campaña. Los estudios que manejaba el equipo del primer ministro indican que los argumentos económicos están surtiendo efecto y que hoy la participación será alta, algo que los expertos sostienen que favorecería a los partidarios de que Reino Unido permanezca en la UE.
La movilización de los jóvenes será determinante. El debate europeo ha puesto de relieve una división más, esta generacional: los mayores son más receptivos a los mensajes eurófobos, y los jóvenes son mayoritariamente europeístas. Pero los primeros votan y los segundos, desencantados con la política tradicional, tienden a quedarse en casa.
Los mercados
Los mercados seguían la tendencia al alza que empezó el lunes, señal de optimismo en los inversores sobre la posibilidad de la permanencia. Más de 1.200 líderes empresariales pidieron el voto por la permanencia en una carta publicada en The Guardian. También lo hizo el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, que advirtió de que "una Europa fragmentada" exacerbaría la "inestabilidad e imprevisibilidad" en la región.
Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, quiso resaltar el carácter definitivo de la consulta. "Fuera significa fuera", dijo. "Los votantes británicos deben saber que no habrá ningún tipo de renegociación". El pasado mes de febrero, el primer ministro llegó a un acuerdo con sus socios europeos que exime a Reino Unido del principio de una unión cada vez más cercana, le permite restringir prestaciones a los trabajadores europeos en suelo británico y garantiza salvaguardas a los países de fuera del euro. Dicho acuerdo fue enarbolado por Cameron, al principio de la campaña, para defender la permanencia en la UE. Juncker se encargó este miércoles de recordar que el primer ministro "obtuvo lo máximo que pudo recibir" y que no habrá "renegociación".
La gran cita quedará marcado por el asesinato hace una semana de la diputada laborista y proeuropea Jo Cox, a manos supuestamente de un vecino que se declaró "activista político". El horrible crimen provocó una llamada generalizada a la moderación de una campaña en la que el miedo ha vencido como argumento a la esperanza. El miedo al desastre económico, por un lado, y a la amenaza de la inmigración, por el otro. El recuerdo de la diputada sobrevolará este jueves las urnas. La llamada a la unidad de las distintas sensibilidades, que Cox convirtió en su lucha política, será clave para reconstruir un país herido.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora