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Según la autopsia, el cura tucumano se habría suicidado y crecen las dudas
Conmoción. Profunda angustia. Interrogantes. Conjeturas. Tucumán amaneció ayer con una noticia de esas que cuesta creer, pero que a la vez y lamentablemente, ya son parte del paisaje cotidiano de esta Argentina asolada y azotada por la violencia sin fin. El párroco del Ingenio La Florida, Juan Viroche, conocido en su comunidad y en la provincia por su ardua lucha contra la droga y la inseguridad fue encontrado muerto en el dormitorio de su casa aledaña al templo. Luego de distintas versiones, se supo que la autopsia determinó que se trataría de un suicidio. Fue la hipótesis impulsada desde un primer momento por el fiscal Diego López Ávila.
Por su parte, el fiscal general de Tucumán, Gustavo Gómez, dijo que no cree que Viroche se haya quitado la vida. Declaró que "esto se podría haber evitado si se hubieran atendido todos los temores del cura", quien desde hacía mucho tiempo que denunciaba, puntualmente, la presencia narco en la zona este de la provincia. El fiscal agregó que el párroco había sido "amenazado" y, según trascendió, el religioso -nacido en La Ciudadela hace 46 años- habría comentado a sus allegados las intenciones de irse de La Florida.

Colgado en su cuarto

El cuerpo del cura de 46 años apareció colgado en su dormitorio y, de acuerdo con las primeras versiones, estaban sus pertenencias desparramadas por el piso. Según los investigadores, los restos no tenían signos de violencia, al igual que los accesos a su casa, que tampoco fueron forzados. Desde un primer momento esta información fue puesta en duda por el propio fiscal Gómez. Según dijo, al parecer la víctima fue torturada antes de ser ahorcada. Trascendió que Viroche fue violentamente golpeado en las costillas, aunque la autopsia dice lo contrario. "Pensar en un suicidio me parece inconcebible", expresó. De igual forma, el funcionario judicial aprovechó para dar cuenta del fuerte avance del narcotráfico en toda la provincia. Dijo que la zona donde estaba el cura es muy conflictiva y que allí reinan el narcomenudeo y la trata de personas. "En Tucumán, de 400 causas penales que entran en materia de drogas, menos del 10% llegan a un juicio oral y público", se quejó el juez Gómez. Viroche había encabezado en noviembre del año pasado una misa en Delfín Gallo, en el departamento de Cruz Alta, a diez kilómetros de la capital provincial, contra los "narcos" y la inseguridad. "Se ve que hay grandes operativos (policiales) en la zona del Gran San Miguel de Tucumán, pero el interior comienza a liberarse y (los delincuentes) empiezan a venir hacia acá", había advertido en ese momento.
Con el paso de las horas, se conoció también la opinión de Diego López Ávila, el fiscal que investiga la muerte del cura.
"Todo inclinaría a pensar, por lo que indica el estudio forense, que se trata de un suicidio. "Lo principal es establecer si hubo izamiento, que es cuando se quiere hacer suponer que alguien que está colgado se ahorca tirándole de las piernas hacia abajo para que se produzca una presión sobre el cuello". Y abundó: "En estos casos quedan marcas y solo los médicos forenses pueden definir. Cuando el cuerpo está izado es porque hay un homicidio, dado que se trata de hacer figurar que hubo un suicidio cuando en realidad no lo fue. En este caso, no se ha detectado que el cuerpo haya sido izado".

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