Seguridad es uno de los temas claves en la agenda del nuevo Gobierno y entre ellos el programa "Fútbol para todos", porque además de las pérdidas es un blanqueo perfecto para siniestros personajes de curiosos apelativos: el oso, "loquillo", bebote, el "huevo" son seudónimos demasiado simples para hinchas complicados y violentos. Crecieron ante la pasividad de un gobierno, más preocupado por la "caja" del negocio que por combatirlos. Los vínculos de los líderes de las tribunas con políticos, sindicalistas y dirigentes; cómo llegaron al poder; homicidio, robo, tráfico de drogas y secuestro, son algunos de los delitos que se les imputan. Los candidatos elegidos por Mauricio Macri para ocupar una área clave son Patricia Bullrich como ministra de Seguridad y Eugenio Burzaco como secretario de Seguridad, en reemplazo del polémico Sergio Berni. Más allá de incursionar en un difícil laberinto, otros funcionarios deberán investigar qué pasa con los fondos que mensualmente reparte el programa.
"Muchachos, el reparto debe ser con sentido socialista", dijo en 2009 Julio Grondona, aunque al analizar los números lo único que se socializó fueron las pérdidas porque siempre pagaba el Estado.

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