La spirulina es uno de los organismos vegetales más antiguos y simples del planeta, con más de 3.500 millones de años de antigedad. Es una microalga con forma de espiral, que conforma el primer eslabón de la cadena de la vida, siendo una microfábrica biológica que produce oxígeno y muchos de los nutrientes esenciales que la vida necesita para existir en estructuras muy simples. Todo esto lo produce a partir de la luz del sol, el agua y los elementos básicos como nitrógeno, fósforo y potasio.
El nombre técnico de las cepas más utilizadas comercialmente son arthrospira platensis y arthrospira máxima.
En el caso del consumo humano, idealmente se utilizan cepas que son cultivadas en ambientes controlados.
Su principal ventaja es que la spirulina produce muchos de los nutrientes esenciales que el cuerpo necesita, dentro de ellos, todos los aminoácidos esenciales en una estructura muy simple y básica, lo que hace que el cuerpo pueda absorberlos de forma muy efectiva invirtiendo muy poca energía en ello, a diferencia de alimentos más complejos como la carne, por ejemplo, que tienen una menor tasa de absorción, y el cuerpo necesita invertir mucha energía para digerirlos. También limpia el cuerpo de metales pesados y toxinas, y le provee buena cantidad de antioxidantes. Esto convierte a la spirulina en una de las bases de los superalimentos.
Todo esto se traduce en que el cuerpo tiene más herramientas, y permite un mejor funcionamiento sistémico que tiene como consecuencia:
- Mejor energía vital disponible, puesto que las células son capaces de procesar mejor su energía.
- Menor ansiedad y mayor concentración, ya que el cuerpo puede producir sus neurotransmisores.
- Regulación en el peso del cuerpo; este está mejor nutrido y tiene la capacidad de regular su ansiedad y señal de hambre.
- Menos enfermedades, ya que el sistema inmunológico se fortalece.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora