La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano y el más fácil de examinar. Cuidarla es una responsabilidad que ayuda a mantenerse saludable.
Es muy beneficioso que en forma personal se examine periódicamente la nuestra piel. Este procedimiento sencillo, gratuito, no invasivo ni doloroso puede permitir alertar la presencia de algo anormal y poder realizar un diagnóstico temprano y un tratamiento correcto de lesiones cutáneas que si no se atienden serían mucho más complicadas.
Algunos consejos para cuidar la piel:
- Cualquier parte del cuerpo puede ser blanco del cáncer de piel.
- Quienes se exponen o se expusieron al sol en forma excesiva, o hayan sufrido quemaduras solares importantes, tienen mayor riesgo de padecer cáncer de piel. Los efectos de los rayos ultravioletas son acumulativos y producen cambios irreversibles en la estructura normal de la piel.
- Las personas con antecedentes familiares de cáncer de piel deben prestar mucha atención y controlarse más seguido.
- Entre las 10 y las 16, elegir la sombra, porque en estas horas los rayos ultravioletas son más dañinos
- A la hora de elegir un protector solar seleccione un producto de amplio espectro que protejan contra los rayos ultravioletas A y B. En cuanto al factor de protección solar (FPS): como mínimo 30. Recuerde colocarlo 30 minutos antes de cada exposición y volver a aplicarlo cada 2 ó 3 horas o después de haber estado en el agua o transpirado mucho.
- Ante cualquier lesión sospechosa es recomendable consultar al médico especialista.
Pero ¿a qué se debe prestar atención en el auto-examen? A cualquier cambio de coloración, textura, elevación o depresión en la piel. Normalmente, las personas poseen numerosos lunares. Ellos pueden haberse desarrollado en la niñez, adolescencia o en la edad adulta; algunos son de nacimiento. Conocerlos y seguir su evolución es importante. Cualquier cambio puede ser un signo de alarma. Cuando se revise, debe contar con buena luz, espejos, uno de mano y uno de pared, y una silla. Los pasos a seguir son:
- Examinar la cara, especialmente la nariz, los labios, la boca y las orejas.
- Con la ayuda de un peine o secador de pelo revisemos todo el cuero cabelludo. Utilice el espejo para visualizar las zonas traseras de la nuca o pida ayuda.
- Mire cuidadosamente las manos: las palmas y el dorso, entre los dedos, las uñas (sin esmalte) en superficie y debajo de ellas. Siga con las muñecas y antebrazos de ambos lados.
- En posición de pie, frente a un espejo grande, preste atención a los codos y las axilas; brazos y antebrazos.
- Frente al espejo revise el cuello con detenimiento, el pecho y el abdomen. Las mujeres no deben olvidar de mirar debajo de las mamas. Los hombres con mucho vello deben separarlo y constatar que no haya lesiones ocultas.
Con la ayuda de un espejo grande de pared y uno de mano, observe la parte posterior del cuello y espalda.
- Siguiendo con la ayuda de los 2 espejos revise las nalgas, los muslos y la parte trasera de las piernas.
- Sentado o, apoyan las piernas sobre una banqueta, mire las plantas de los pies, entre los dedos y las piernas por completo.


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