Cada 26 de septiembre se conmemora el Día Mundial de Prevención del Embarazo no Planificado en Adolescentes. En Argentina nacerán este año más de cien mil bebés de madres que no cumplieron los 19 años.
El 69 por ciento de ellas no planifica su embarazo. Más de 3.000 son niñas de 10 a 13 años; y 4 de cada 10 quedan embarazadas en su debut sexual.
El embarazo en edades muy tempranas conlleva riesgo de muerte materna y aumenta los riesgos de morbimortalidad del niño; la pobreza afecta especialmente las condiciones en las que se desarrollan los embarazos en la adolescencia; el abandono del sistema escolar y las dificultades de la mamá para insertarse laboralmente complementan un cuadro de seria vulnerabilidad social, sumado a la inmadurez emocional propia de la edad.
Si bien los controles durante el embarazo aumentaron, sigue siendo un tema delicado, en tanto el embarazo en las menores de 15 años suele estar acompañado de prematurez, bajo peso y alto riesgo de mortalidad del bebé.
Además, las mujeres de menos de 20 años sufren -frecuentemente- abortos inseguros, que son a su vez la segunda causa de muerte para ellas.
Las mujeres más jóvenes tienen más probabilidades que las de mayor edad de tener un parto prematuro o un aborto espontáneo, y sufren cuatro veces más la mortalidad materna por complicaciones durante el embarazo.
Hace algunos días, una charla de una organización estudiantil en el colegio Carlos Pellegrini reavivó el tema del aborto, en clave de controversia, al poner en el centro de la escena el uso de misoprostol (Cytotec, Arthrotec, Oxaprost, Cyprostol, Mibetec o Misotrol) y "sus ventajas": evita la cirugía, simula el proceso de pérdida de embarazo, puede ser controlado por la mujer y puede ser realizado en el domicilio. Entre sus desventajas se encuentran la posibilidad de hemorragia y calambres, el tiempo que puede llevar consumar el aborto -que pueden ser horas y hasta días-, su efectividad es del 70 por ciento y, en algunos casos, puede traer otro tipo de consecuencias para la joven embarazada.
Este tema en las escuelas casi no se toca.
En muchos lugares las chicas no conocen su derecho a interrumpir el embarazo si está en riesgo su salud -y la del bebé- o por violación.
La situación varía según las jurisdicciones, de acuerdo con un relevamiento de la ONG "Socorristas en Red".
En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, hay más acceso a la información, pero pocos canales de acceso al sistema de salud. En Córdoba, alarma la judicialización del protocolo de interrupción del embarazo. En Formosa, prácticamente no hay posibilidades de tener un aborto seguro.
A la hora de evaluar la prevención, surge el interrogante de si conocen los métodos anticonceptivos. La enorme mayoría, sí.
De hecho, un 95 por ciento de las chicas encuestadas por el Indec en 2013 respondieron que sabían de alguno de esos mecanismos de protección, pero una quinta parte de las activas sexualmente no los usa.
En países que las Naciones Unidas considera desarrollados en la materia, las políticas públicas están apuntando a fomentar la educación sexual integral en el contexto escolar, en particular si está asociada a los servicios de contracepción; además de facilitar el acceso a centros de salud asociados a la escuela, sin dejar de brindar acceso a medios anticonceptivos proporcionados por los servicios de salud comunitarios.
* El autor es presidente de Fundamind (Fundación Asistencial Materno-Infantil de Ayuda a Niños Carenciados y Discapacitados).

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