La Fundación Mediterránea aseguró ayer que sería ideal que el Gobierno nacional pueda acordar con provincias un nuevo régimen de coparticipación federal, pero admitió que existe poca posibilidad de que se pueda dar esa discusión. "Una reforma a la organización del federalismo fiscal en Argentina es una de las necesidades institucionales más reconocidas en el debate político y académico", sostuvo en un extenso documento el IERAL de la Fundación Mediterránea.
Según el estudio, la proporción de recursos que fluyen hacia las provincias en forma automática pasó de un 32,5% de la recaudación tributaria nacional total en 1991, a 27,6% en 2015.
"Esto sin contar que el Gobierno nacional se queda con el producido del impuesto inflacionario, que en el último año aportó más de 2 puntos del PIB a la Nación", agregó.
El informe hace referencia a los reclamos y el debate sobre la distribución entre las Provincias de los recursos federales, que tomaron mayor relevancia en los últimos días, luego de la decisión del Ejecutivo nacional de triplicar los fondos destinados a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La decisión generó malestar entre las provincias, cuyos gobernadores mantuvieron el miércoles una reunión con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, para analizar la distribución de recursos.
"Se debe considerar que en la última reforma constitucional se fijó el 1996 como límite para aprobar una nueva ley (en 2016 se cumplirían 20 años de incumplimiento de aquel mandato), y que las últimas dos leyes de coparticipación datan de 1973 y 1988", advirtió la Mediterránea.
Precisó que "el cambio de gobierno y el reciente fallo de la Corte que ordenó dejar de descontar el 15% de la coparticipación federal para financiar la Anses, en el caso de las provincias de San Luis, Santa Fe y Córdoba, junto al decreto que derogó el decreto que extendía el beneficio al resto de provincias, dieron lugar a un nuevo impulso a la discusión".
"Sería ideal una reforma de amplio alcance, no solo al sistema de distribución de la coparticipación, sino también a otros aspectos que hacen a una visión integral del federalismo fiscal y productivo", agregó la entidad.
Advirtió que esa reforma debe exigir "mayores responsabilidades tributarias para provincias para que así dependan menos de los envíos nacionales, con un sistema de distribución de recursos que funcione sin tanta discrecionalidad, evitando los comportamientos arbitrarios, con incentivos y restricciones para que los tres niveles de gobierno sean fiscalmente más responsables y productivamente más eficientes y competitivos".
No obstante, aseguró que "existe poca probabilidad de que todo ello ocurra, por cuanto siempre este tipo de discusiones surgen en situaciones de estrés fiscal, y en que las urgencias de la política suelen dominar a la racionalidad que necesita la economía".
"Difícilmente esta vez sea la excepción, en que las jurisdicciones que ahora solicitan discutir el esquema son las que en la década anterior se sentían cómodas con el estatus quo del reparto crecientemente discrecional, que las tenía como principales beneficiarias", destacó la entidad.
Consideró que "la importancia de lograr una reforma reside no solo en sus efectos fiscales, sino que también podría derivar en efectos económicos generales y políticos".
"Las actuales necesidades fiscales provinciales y un gobierno nacional que expone una mayor predisposición a establecer reglas de juego claras pueden generar el espacio político que haga viable una reforma al régimen de coparticipación", sostuvo.
No obstante, puntualizó que "sería bueno considerar otros aspectos adicionales que merecerían una discusión profunda en la relación Nación-provincias en Argentina".
Frigerio reconoció un error
El ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda, Rogelio Frigero, reveló que el decreto que aumentó la coparticipación para la Ciudad "fue un error" y sostuvo que será corregido. "Sacaremos un decreto corrigiendo el anterior porque la decisión del Presidente es cumplir una promesa de campaña del traspaso de la Policía con recursos como la hicieron también (Sergio) Massa y (Daniel) Scioli, pero ni un peso más", indicó.
"Por qué no lo hicieron antes", dijo Massa
El líder de UNA criticó a gobernadores que piden modificaciones en la coparticipación. El líder de UNA, Sergio Massa, criticó la posición de algunos gobernadores que reclaman un incremento en el porcentaje de coparticipación federal por considerar que no lo hacían durante la gestión del gobierno anterior.
"Hay gobernadores que hasta hace unas semanas decían todo que sí, sin quejarse, y de golpe se despertaron con el cambio de signo político", aseguró Massa al referirse los reclamos de gobernadores justicialistas.
"Hay un centralismo que se produjo en los últimos 10 años con un nivel de voracidad fiscal inusitada", añadió.
El Gobierno abrió negociaciones con gobernadores peronistas, consideró "factible avanzar en correcciones" al esquema de coparticipación y prometió "ponerse al día" con la deuda corriente que la Nación tiene con las provincias, que ronda los 10.000 millones de pesos.
Todo forma parte de un mismo paquete de reclamos que los mandatarios le trasladaron a la Casa Rosada, en una reunión con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó.
Massa, que luego de una reunión con el gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey y Diego Bossio en Pinamar, fue relegado por no pertenecer al partido -según el propio Urtubey- por su parte señaló que reivindica "a Juan Manuel de la Sota y a Juan Schiaretti porque reclamaron siempre y no solo después del cambio de gobierno". El revuelo se origino cuando el presidente Mauricio Macri, durante el foto de Davos que se realizó recientemente en la ciudad de los alpes suizo, presentó a Sergio Massa como futuro líder del justicialismo. A partir de allí se produjo la reacción en cadena de parte de los principales referentes del PJ.

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Julian Centella
Julian Centella · Hace 9 meses

ADEMAS: COMO HABLAR DE COPARTICIPACION... ACASO, POR DECADAS ¿¿¿ NO VIVIMOS EN UN PRODUCTIVISMO TRUCHO??? Durante más de una década, el relato presumió de propiciar un modelo productivo de matriz diversificada. La verdad es que, como balance del ciclo kirchnerista, tenemos al final un modelo estatista y fiscalista, de matriz subsidiada y capitalismo de amigos. Entre sus más extraordinarios logros se cuenta haber pasado del inicial crecimiento a tasas chinas con tipo de cambio alto y superávit gemelos, al actual escenario de déficit récord y retroflación: una combinación de inflación, recesión y retraso cambiario, en el marco de una sostenida fuga de divisas. CLARO, PERO DE ESTA TECNIFICACION... ¿¿?? Pareció que estaban dadas las condiciones para reconstruir el aparato productivo diezmado durante los noventa. Pero el gobierno empezó a subsidiar el consumo antes que preocuparse por la inversión (curiosa idea productiva). A recalentar la economía y alimentar la inflación. A mentir con las estadísticas oficiales. A atropellar al Banco Central. Y a partir de cierto punto, se empeñó en ofrecer un compendio de mala praxis en materia de política económica: altísima presión fiscal; maraña de subsidios cruzados; controles de precios y las obvias distorsiones de precios relativos; déficit y emisión descontrolada, cepo cambiario y media docena de tipos de cambio (pero fuerte retraso del tipo exportador); regulaciones, registros y todo tipo de trabas a las actividades económicas; deterioro de la calidad de los servicios públicos; un Estado caprichoso y altamente ineficiente; y un largo etcétera. El productivismo resultó, en definitiva, la excusa para una parafernalia de estatismo berreta, populismo ramplón, abusos de poder, corrupción y capitalismo de amigos, a los que la sociedad dio la espalda en las últimas elecciones. Frente al ocaso de esta idea, vale la pena recuperar el concepto más abarcador del desarrollismo. POR SUPUESTO EN UN PAIS DESMENUZADO Y DESWHUESADO SOCIALMENTE A MUCHOS ESTO NO LE CABE. ES MAS SIMPLE RECIBIR DADIVAS. Quizás uno de los rasgos centrales del kirchnerismo haya sido el cinismo con el que impostó posiciones caras al progresismo argentino (productivismo, justicia social, derechos humanos, antiimperialismo, anticapitalismo, etc.) para legitimar y llevar adelante un gobierno populista e irresponsable. El gobierno entrante tiene la oportunidad y la responsabilidad de devolvernos al terreno de la normalidad institucional y macroeconómica, como punto de partida para una política seria de desarrollo económico y social. Después del fin del productivismo trucho Y DE UN POPULISMO MAL BASADO este desafío será un verdadero control de calidad para medir cuánto aprendió la dirigencia argentina del fracaso de las recetas neoliberales y populistas. PRIMERO CRECER COMO PAIS, ASENTAR LAS COSAS DEL ESTADO Y DESPLAZAR A LOS VELIGERANTES MESIANICOS QUE SOLO CONFUNDEN AL PUEBLO Y LO PEOR!!! LO DISTRAEN EN MAGNAS RECETAS QUE TODO EL PODER TERMINA EN UN GOBERNANTE, QUE, QUE EN SU FIRMA PASA NUESTRO DESTINO. Y, COMO HEMOS VISTO EN DOSCIENTOS AÑOS: NADA DE NADA.

Julian Centella
Julian Centella · Hace 9 meses

POR SIEMPRE ENSALSADOS EN EL POPULISMO... ¿¿¿COMO LE HACEMOS PARA ENTRAR EN UN CICLO POSPULISTA??? El populismo aprovechó el ciclo positivo para aumentar el gasto público corriente y crear subsidios económicos orientados a favorecer el consumo y en contra de la inversión. Lo que fue descapitalizando la infraestructura del país y deteriorando el patrimonio heredado. El cambio de ciclo internacional de los últimos años profundizó el problema. El sector público aceleró su descapitalización, en un vano intento por prolongarle la vida a un modelo agotado, e intentó además controlar y financiarse con más presión fiscal sobre la rentabilidad y la formación de los patrimonios privados. Para hacer el cuento corto, la herencia de este ciclo pospopulista encuentra a un sector público descapitalizado y quebrado (donde generalizar el default no es solución, dado que el grueso del déficit público proviene de gasto corriente y no del pago de intereses) y con un sector privado patrimonialmente sano pero con gran parte de esa “sanidad” fuera del circuito económico local. El flamante gobierno del presidente Mauricio Macri enfrenta un arco de problemas a resolver tan vasto y complejo que resulta difícil siquiera enumerarlo. Las expectativas que genera se distribuyen a lo largo de ese amplio espectro; las hay para todos los gustos. Escuchamos demandas, protestas y reclamos de toda índole. El nuevo gobierno no es peronista ni tampoco radical; eso a algunos observadores los puede tranquilizar, a otros nos parece irrelevante, pero lo cierto es que está ante una oportunidad de gobernar con todos. Como un eje central de lo que se propone hacer. Como todos no pueden estar de acuerdo en la mayor parte de las cosas, se entiende que se trata de buscar acuerdos y de negociar decisiones. Es el “pragmatismo” que él mismo reivindicó durante su campaña. Tal vez se lo proponga y tal vez lo consiga. Del mismo modo, tal vez, si se lo propone, pueda bajar un poco EL TONO DE SAINETE QUE ENVUELVE A LA POLITICA ARGENTINA. El presidente Macri está ante una oportunidad extraordinaria para hacer de la Argentina un país mejor para la vida cotidiana. Ojalá consiga mejorar los indicadores macroeconómicas. Pero es el momento de encarar una agenda para la gente.


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