Si uno de los candidatos a presidente se niega al debate, quedará expuesto ante la sociedad con una leyenda en los spots de la campaña electoral, tanto en las generales como en el ballotage.
Con ese espíritu, el Gobierno impulsa una ley que obliga a la discusión en el contexto de la reforma electoral, a través del secretario de Asuntos Políticos y Fortalecimiento Institucional, Adrián Pérez, del Ministerio del Interior.
La propuesta busca que los candidatos discutan sus ideas para que la opinión pública reciba mayor información ciudadana.
Como se estila en otras democracias del mundo y, a la luz del debate presidencial en las elecciones argentinas de 2015, el debate presidencial, siempre televisado, gira en torno de políticas públicas estratégicas. Entre ellas, habitualmente se pone en la agenda del debate el desarrollo económico y humano, la educación e infancia, seguridad y derechos humanos y fortalecimiento democrático, los temas de la gobernabilidad y la globalización como contexto que impacta en los diferentes países.
El año pasado, el debate presidencial tuvo su realización dependiendo de la voluntad de los candidatos.
La reforma política en la que trabaja el Gobierno, también incluye la sanción del sistema de boleta única electrónica en todo el país, una simplificación del calendario electoral y un acuerdo federal para limitar las reelecciones de gobernadores e intendentes.
En el caso de la ley sobre el debate presidencial, se enviará al Congreso el próximo mes el proyecto de ley. El borrador está siendo redactado y ya cuenta con el aval del presidente Mauricio Macri.
La propuesta consiste en que los postulantes a la Casa Rosada sino debaten, tengan un castigo político. La sanción será comunicar en los medios visuales, con un cartel a la ciudadanía, lo siguiente: "El siguiente espacio ha sido cedido por la Dirección Nacional Electoral a una agrupación política cuyo candidato a presidente no cumple con la obligación de debatir".
"Nos parece fundamental que exista un debate obligatorio porque es la única oportunidad con la que cuentan los ciudadanos para observar y escuchar la confrontación de ideas y propuestas entre quienes aspiran a ocupar la presidencia", dijo Pérez.
El borrador modifica el capítulo cuarto bis del Código Electoral Nacional, referido a la campaña electoral. Por tratarse de una reforma electoral, la propuesta de ley tendrá que ser aprobada por una mayoría agravada de la mitad más uno de la Cámara de Diputados y Cámara de Senadores.

Primera vez en la historia
El año pasado, Mauricio Macri (Cambiemos) y Daniel Scioli (FpV) protagonizaron un debate presidencial televisado por primera vez en la historia del país.
Surgió por iniciativa de la ONG Argentina Debate y no fue obligatorio.
El hecho inédito sirvió como antecedente para poner fin a una práctica extendida en la política argentina: que el candidato mejor posicionado en las encuestas rechace las instancias de debate público con su competidor inmediato.
En esa oportunidad el debate fue coordinado por periodistas previamente, seleccionados.
Según lo acordado entre los realizadores y los distintos equipos de campaña, los postulantes usaron un minuto y 50 segundos para exponer individualmente sobre cada temática y no pudieron ser interrumpidos ni por los moderadores, ni por los otros candidatos. Luego de la exposición, cada candidato recibió 1 ó 2 preguntas de sus adversarios. En la sección multitemática, cada candidato tuvo 30 segundos para exponer individualmente sin interrupciones, mientras que para el cierre contaron con 40 segundos.

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