Con un nuevo viernes de oración, mañana se cumplirá la cuarta de las siete semanas previas a la celebración del Cristo de Sumalao. Seguirá con la fiesta chica el 15 de mayo y la tradicional procesión o fiesta grande el domingo 22, mientras parroquia y Municipalidad ya coordinaron la concentración y seguridad de la gente.
Sergio Choque, párroco de la iglesia Nuestra Señora de La Merced, recordó que los fieles viven este encuentro espiritual "cargados de esperanzas y expectativas en un año difícil para el país".
Transitamos el Año de la Misericordia. ¿Cuál es el mensaje que se pretende transmitir bajo ese concepto?
Se trata de convocar a una reconciliación con Dios, con lo más profundo de nosotros y nuestra relación con Él. En Sumalao, a partir de abrir la puerta santa el 6 de marzo, rezamos los tradicionales viernes con una concurrencia que demuestra la sensibilidad y necesidad de la gente de acercarse al Creador. Tenemos nuestro lema propio: "Compasivos y misericordiosos como el Padre vivamos la alegría del encuentro", que implica además reencontrarnos con nuestros hermanos, con las personas con las que por mucho tiempo tuvimos diferencias.
Las peregrinaciones son una constante, y no solamente para la fiesta grande...
Efectivamente, y este es un histórico lugar de peregrinaje. Sumalao integra, además de salteños, a provincias y países vecinos que encontraron consuelo y milagros en nuestro Cristo, con movilizadores testimonios.
La devoción al ícono del Señor de 
Sumalao ya suma siglos y muchos recurren por temas de salud...

Esta fiesta superó los 300 años y el cuadro es una réplica del Señor de Vilque, de Perú. Todos saben su historia: estaba destinado a una familia de la provincia de San Juan pero, al pasar por estas tierras, no hubo forma que la mula que lo transportaba siguiera su camino. Eso se interpretó como un designio y aquí quedó. En Perú es también llamado el Señor de la Salud y por eso la gente pide ese tipo de favores.
¿Cuál es el mensaje más adecuado en un año tan especial para los argentinos?
Sabemos que Dios es misericordia y va a escucharnos. Desde lo social vivimos momentos críticos porque falta trabajo, porque hay hechos de corrupción que enojan, necesidades que se tienen que superar. Al Cristo de Sumalao le pedimos que ilumine a los gobernantes, porque en ellos está la búsqueda verdadera del bien común y que se imponga la paz.
Tenemos que ser propagadores de la paz y, sobre todo, seguir trabajando juntos por la unidad, la justicia y el bien compartido.

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