La militante iraní por los derechos humanos y la democracia Shirin Ebadi, ganadora del premio Nobel de la Paz en 2003, sostuvo que "no es poco probable" que el gobierno de su país "sea culpable de los atentados perpetrados en la Argentina" contra la embajada de Israel, en 1992, y la mutual judía AMIA, dos años más tarde. Ebadi aseguró que "muchos funcionarios iraníes durante los últimos años fueron acusados de haber cometido delitos". El ataque del 17 de marzo de 1992 contra la embajada de Israel provocó 22 muertos y 242 heridos, en tanto la voladura de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) del 18 de julio de 1994 dejó como saldo 85 personas fallecidas y unas 300 lastimadas: ambos atentados permanecen impunes.
La abogada Ebadi, de 69 años, y primera mujer musulmana e iraní en recibir un premio Nobel de la Paz, se mostró "dispuesta a responder cualquier tipo de consulta, sea personal o política", ya que "no deben existir limitaciones" en el trato con la prensa. La primera mujer musulmana e iraní en recibir un premio Nobel de la Paz cuestionó la "cultura patriarcal que impera en todo el mundo", en detrimento de las mujeres, y dijo que muchas veces se pregunta por qué a lo largo de la historia ninguna religiosa ha logrado ser papa. La militante se expresó en estos términos durante una visita a la Argentina para tomar parte en la cuarta Reunión Extraordinaria de la Riodd (Red Iberoamericana de Organismos y Organizaciones contra la Discriminación), cuya presidencia en el ámbito regional pertenece al Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo).
¿Qué panorama mundial ve en términos de violencia y cuál piensa que es la salida de esta guerra contra el terrorismo, en especial, contra el Estado Islámico?
Destruyendo la raíz misma del terrorismo, que está en la ignorancia y en la discriminación. Tenemos que hacer lo posible para luchar contra estas dos cosas. Por ejemplo, el mundo durante muchos años estuvo sistemáticamente matando o eliminando a los talibanes. Me pregunto, ¿acaso el número de talibanes ha disminuido? Por eso, creo que hay que pensar en una manera institucionalizada para luchar contra el terrorismo. Siempre digo que en lugar de tirar bombas encima del ejercito islámico deberíamos bombardearles con libros porque la raíz de esta violencia está en la ignorancia y en la falta de conocimiento, si no cómo explicar que jóvenes europeos van como voluntarios para alistarse en el ejército islámico.
¿Está al tanto del memorándum con Irán en relación con el atentado contra la AMIA?
No profundicé sobre este tema, por eso no puedo opinar con mucha autoridad. Lo único que puedo afirmar es que muchos funcionarios iraníes durante los últimos años fueron acusados de haber cometido delitos. Y el Gobierno iraní fue juzgado en ausencia en varios casos fuera del país y se ha comprobado que ha sido culpable. Uno de los más famosos fue el juicio de Mykonos que fue celebrado en Berlín, donde se acusaba al régimen iraní de asesinar a opositores políticos. En el juicio se comprobó que estuvo involucrado el embajador de Irán. No es poco probable que el Gobierno iraní sea culpable de los atentados perpetrados en la Argentina. Es sabido que después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos se produjo un brote racista contra las comunidades árabes y musulmanas. Esta situación recrudeció tras los atentados en Francia y en otros países europeos, y que con el surgimiento del Estado Islámico sucedió lo mismo en Europa.
¿Cree que se ha naturalizado el racismo contra árabes y musulmanes en las naciones del primer mundo?
Inicialmente, me gustaría hablar sobre el origen de los talibanes. Cuando teníamos la Unión Soviética, que habían intervenido en Afganistán, se creó una doctrina en Estados Unidos que decía que se puede frenar el auge del comunismo con el Islam. Y el dinero de Estados Unidos a través de Arabia Saudita y Afganistán llegó a manos de los talibanes que comenzaron a crear escuelas para formar un ejercito irregular. Cuando desapareció la Unión Soviética, estos grupos quedaron a la deriva, Estados Unidos hizo como que estos grupos nunca existieron. Fue un error político impresionante. Cuando el 11 de septiembre 4.000 personas murieron a partir del atentado a las Torres Gemelas, Estados Unidos bombardeó Afganistán y mató a talibanes en forma cotidiana. Eso no alcanzó para limitar futuros actos terroristas. Al contrario, el ejército islámico que hoy conocemos proviene de los talibanes. Por eso pienso que la solución nunca fue esa. Para erradicar el Islam fundamentalista hay que contraponerlo con un Islam moderno que tiene varios intelectuales, sobre todo en los Estados Unidos.
Igualmente también están en juego los prejuicios que existen hacia toda la comunidad musulmana en general, la llamada "islamofobia".
Eso es correcto, pero hay que tomar en cuenta que el Islam, así como otras religiones, tiene interpretaciones diferentes. Ustedes ven cómo en una iglesia se acepta el matrimonio de personas del mismo sexo y en otras no; una iglesia acepta que se practique el aborto y otra no lo concibe. Al Islam le pasa exactamente lo mismo, tiene interpretaciones diferentes. El Islam no es lo que dicen los talibanes ni el ejército islámico. Más de un 25 por ciento de la población mundial es musulmán. En algunos lugares avanzaron y se convirtieron en buenos ciudadanos. Por ejemplo, el alcalde de la ciudad de Londres, que es una de las ciudades más grandes del mundo occidental, es un inmigrante y musulmán.

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