Siempre será Shakespeare

Rodolfo Ceballos

Siempre será Shakespeare

Hace 400 años murió el dramaturgo, poeta y actor inglés William Shakespeare (1564-1616). Este genio de lo universal también supo escanear al ser particular con la razón teatral.
Shakespeare es siempre Shakespeare, está después del Edipo de Sófocles, a posteriori de las "Confesiones" de San Agustín (otro narrador de la subjetividad de un niño), el dramaturgo es muy ulterior a que el griego y el latín lleguen a ser lenguas dominantes que produjeron al sujeto greco-latino solo para Occidente.
Su teatro es una herramienta para interpretar al mal que contamina, a veces, al placer, ética del bien para la subjetividad posmoderna. Hoy se suma salud más dinero más amor igual a felicidad. Él dramatizó estos temas como urgentes y los convirtió en drama o en comedia.
Y Shakespeare será siempre Shakespeare. El programa de lectura de Sigmund Freud lo consciente, toma a su teatro y prueba que la clínica del Edipo es el padre del Hamlet, la pieza más larga de Shakespeare, la más paroxista y de mejor mostración del inconsciente a cielo abierto.
Lacan, con la ventaja de que conoció lo canónico de Freud, también desemboca en el siempre será Shakespeare. Lee el Hamlet para acabar la cuestión del patriarcado, y el padre freudiano cae y cobra el nuevo estatus de síntoma.
El monumento literario de Shakespeare condujo al psicoanálisis a lo interpretable de la condición humana, al deseo. Shakespeare sospechó que la libertad boga siempre atada al mástil del inconsciente que arroja sujetos al avatar. En sus dramas repite: "Somos juguetes del destino".
El genio de la época de Isabel I de Inglaterra escribió: "La fortuna llega en algunos barcos que no son guiados". Crea así la sospecha de que el sujeto desconoce adónde va la nave de su deseo. El psicoanálisis aborda el barco e identifica el rumbo. Siempre el psicoanálisis tendrá a Shakespeare.

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