Como ocurre en la capital y en varios municipios, los vendedores callejeros de Tartagal no aceptan ser reubicados por la comuna y pretenden permanecer en la zona de la terminal y en la plaza San Martín.
Este desacuerdo provocó diversos reclamos y reuniones para llegar a una solución que convenga a los comerciantes, pero que no perjudique al resto de la comunidad ni a la ciudad.
Santiago Moyano, director de Rentas, recibió a los vendedores y detalló algunos puntos debatidos, si bien reiteró que ya se les había comunicado los cambios previstos y las áreas vedadas para la instalación de puestos callejeros.
"Por ahora, trabajamos para encontrar solución para todos", aclaró, y aseguró que hay varias opciones más. "Vamos a negociar el lugar o lugares para disponer, ya que en la plaza central es complicado. Es claro que se trata de familias y no se busca echarlos", dijo.
Los vendedores rechazan el traslado a zonas que consideran inviables para la comercialización. "No hay movimiento de gente que pueda comprar nuestros productos. Somos unas 160 familias que vivimos de esto", explicaron.
En cuanto a los que se ubican en la terminal, donde se construyen boxes, Moyano dijo que deberán pagar alquileres y no se ubicarán a más de 200 metros de donde están hoy.
"Por ahora, seguirán trabajando en los lugares en que están, pero más adelante las modificaciones entrarán en vigor", remarcó.
Con los concejales
Los vendedores ambulantes se reunieron también con los 11 ediles, ámbito en el que el concejal Walter Salvatierra dijo que hay compromiso de ambas partes para hallar una solución, pese a que el Concejo no tiene la obligación de hacerlo.
"Se ha realizado un pequeño censo para registrar la cantidad de vendedores ambulantes que hay en Tartagal, datos que están a disposición en la Municipalidad. Pero los vendedores deben tener en cuenta que los cambios son para mejorar la seguridad y para más limpieza y orden. El transeúnte también tiene derechos", consideró.
El edil recordó que hay ordenanzas que emitió el Concejo sobre el tema. "Pero también hay una contravención y eso no se puede modificar. Eso se les informó a los vendedores. El Municipio fue tolerante, pero ahora deben cumplir", dijo.
Salvatierra recordó que existía un proyecto de construcción de un patio de comidas sobre la ruta nacional 34. "Estaba presupuestado, pero no se realizó y se analiza retomar esa idea, pero trasladarla a la ruta nacional 86 y la ciclovía que va hacia el barrio Roberto Romero. En definitiva, hay divisiones entre los mismos vendedores, pero la gran mayoría no quiere irse de los puntos donde hay mayor concentración de gente", dijo.

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