Tres jóvenes salteños siguen una silenciosa lucha para recuperarse de las graves secuelas del choque en la ruta a Iquique, ocurrido el 29 de enero pasado.
Elina Celeste Vides tiene un diagnóstico muy delicado por los golpes que sufrió, especialmente en la cabeza. Literalmente, contaron fuentes cercanas a la familia, pelea por su vida. "Está inconsciente y aún no ha mostrado signos de recuperación", dijo ayer un familiar de la joven de 30 años.
Junto a ella, que es única hija, permanecen sus padres.
"Para la familia es un esfuerzo realmente importante porque viven de un comedor, y si ellos no trabajan no tienen ingresos", reveló una amiga de la chica.
El novio de Elina, Diego Corimayo, quien también sufrió graves golpes y fracturas en el choque del colectivo -en el que viajaban- con un camión, llegó a la ciudad de Salta ayer alrededor de las 17, y fue llevado a una clínica privada.
Corimayo sufrió fracturas en las dos piernas y en el brazo derecho. En el hospital de Iquique fue intervenido por las primeras lesiones y una vez estabilizado se autorizó su regreso a Salta.
Sus padres lo acompañaron los días de internación en Chile y también en el viaje de regreso a la ciudad, que se hizo en ayer en el avión sanitario de la Provincia.
En las primeras horas de la noche, tras ingresar al sanatorio, el joven debía ser evaluado por los médicos para que determinaran si lo operaban de inmediato.
"Mi hijo está bien, consciente, y ahora lo tienen que evaluar para saber si lo operan ahora del brazo derecho, donde tiene una fractura", se explayó su papá, Hugo Corimayo, en un breve diálogo que mantuvo con El Tribuno.

El hombre destacó que en el vecino país fueron "muy bien tratados", al tiempo que agradeció "el apoyo del Gobierno de la Provincia" con la asistencia que le brindaron para estar junto a su hijo en Chile y para el regreso a Salta.
Diego y Elina viajaban en la quinta fila de asientos del colectivo de la empresa Pullman Bus que chocó en la madrugada del 29 de enero contra un camión paraguayo estacionado sobre la ruta 5, a unos 35 kilómetros al sur de Pozo Almonte, en la región de Tarapacá, en el norte de Chile.
Delante de ellos estaba el matrimonio Carmelo Galindo y Mariana Regazzoni y en lugares contiguos sus seis hijos. Todos estaban camino a iniciar sus vacaciones de verano en la ciudad de Iquique.
Los esposos y su hijo Joaquín fallecieron en el accidente (el choque también provocó la muerte a dos camioneros paraguayos y una mujer boliviana). Además, dos hijas de la familia Galindo resultaron heridas y fueron trasladadas de urgencia hasta el hospital regional de Iquique.
En recuperación
Ana Inés Galindo sufrió fractura en la quinta cervical, por lo que estuvo internada varios días en el país trasandino. Si bien al principio se pensó en operarla, los médicos vieron su buena evolución por lo que le dieron el alta y autorizaron su regreso a la ciudad de Salta. Ahora está en su casa, haciendo reposo y usando un cuello ortopédico, ya que esperan que la vértebra vuelva a soldarse sin necesidad de una intervención.
Jimena, su hermana, recibió el impacto del choque sobre la parte derecha de su cuerpo. Y sigue internada en el hospital chileno y, a pesar de que su estado sigue siendo delicado, se recupera poco a poco.
"Le empezaron a bajar la medicación, los médicos están esperando a ver cómo reacciona; ella está con respiración mecánica y si bien todavía está delicada, va progresando lentamente", contó Fernanda Segón de Galindo, tía de la joven. Su esposo, José Carlos Galindo, estuvo en el hospital de Chile hasta ayer y tiene previsto regresar a Iquique el próximo sábado para relevar a otro tío que está acompañando a la joven durante esta semana.
"La parte clínica evoluciona bien, lento pero bien; ahora hay que esperar para ver cuando despierte. Debemos esperar, tener fe y rezar mucho para que pueda evolucionar bien", remarcó la tía de la joven.
"Los chicos están bien"
Carmelo, Virginia, Ana Inés y Tomás Galindo, los hermanos que esperan la recuperación de Jimena, "están bien, ahora están con nosotros, entre todos tratamos de acompañarlos y ayudarlos", dijo ayer Fernanda Segón de Galindo, tía de los chicos.
Tras el choque ocurrido a fines de enero, la mujer contó que la familia "estuvo muy bien atendida; por suerte estaban en Iquique los doctores Joaquín Alvarado y Miguel Mateo, quienes se portaron de manera excelente, fueron al hospital, vieron los estudio e incluso dieron su aprobación para trasladar a Ana Inés a Salta".
La tía también destacó la intervención de una psicóloga salteña que veraneaba en Iquique y que atendió a los hermanos en la ciudad chilena. "Ella les brindó un apoyo importante y la idea es que siga atendiendo aquí a los chicos", señaló.
Sobre la masiva asistencia de amigos y vecinos de los Galindo a las exequias del domingo remarcó: "Esa mañana los chicos estuvieron muy acompañados; sus padres eran un ejemplo y la presencia de tanta gente es una muestra de lo que ellos nos dejaron".

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