El intenso calor, la humedad pero sobre todo la mala calidad del agua dan una idea de las dificultades que miles de norteños deberán enfrentar en los meses venideros. Las consultas médicas por problemas de cólicos, diarreas y vómitos, no solo en niños de corta edad o ancianos, son una constante y a pesar de esa situación no se adoptan medidas tendientes a mejorar la calidad del líquido elemento que llega a los hogares.
Augusto Delgado es un muchacho de 24 años de la comunidad Los Tobas ubicada al este de Tartagal y se encontraba trabajando en esa zona de la ciudad. "Estaba trabajando en la comunidad levantando unos troncos y como hacía mucho calor fui hasta el grifo y tomé agua. Al rato me comencé a sentir mal, desganado, con vómitos. Pensé que se me iba a pasar pero cada vez me fui sintiendo peor así que tuve que venir a la guardia del hospital. Un familiar me avisó que no había que tomar agua porque está contaminada", le dijo a este medio.
El joven quien denotaba sentirse muy mal y dolorido recordó: "El agua la tomé como a las 2 de la tarde. A la hora comencé a sentirme mal y me agarró mucho vómito. Me bañé para tratar de sentirme un poco mejor pero no hubo forma. Me siento mareado, sin ánimos, me duele mucho el cuerpo y no puedo ni estar parado; recién ahora me entero que el agua tiene un parásito que te da estos síntomas. Es increíble que no hagan algo, seguramente esperan que sean miles los que se enfermen para tomar alguna medida", expresó mientras esperaba ser atendido por el médico de guardia del hospital Perón de Tartagal.

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